Las canas del Niño Rivero

Las azarosas aventuras de antaño quedaron hace mucho tiempo atrás, pero en la memoria a largo plazo del centenario Niño Rivero perviven aún los recuerdos memorables de saberse protagonista de la historia.

El centenario del combatiente clandestino Rafael Rivero Albelo, más conocido por El niño, en el municipio de Venezuela de Ciego de Ávila fue motivo de júbilo no solo para sus familiares, vecinos y miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución, sino también para el pueblo avileño al ser una de las provincias más envejecidas del país, donde sus longevos gozan del aprecio y del respeto de la comunidad.

El participó activamente en la lucha revolucionaria desde la clandestinidad, vendió bonos del 26 de Julio, transportó armamento a los rebeldes de la Sierra, y se enroló en cada acción o huelga proletaria para el logro definitivo de nuestra soberanía nacional.

Cuenta uno de los guerrilleros avileños del Che, Efrén Jesús León Nápoles que la amistad con El Niño Rivero se confraternizó aún más en la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

No solo vecinos y amistades acudieron al centenario de Rafael Rivero Albelo sino sus familiares más allegados: su esposa Carmen, su hija Carmencita, su cuñado Carlín y sus tres hermanos El Nene, El Prieto y Luis, incluidas sobrinas y sobrinos y el resto de la más joven descendencia.

La fiesta tuvo lugar en la pista del mico de Venezuela donde se activaron también los Comités de Defensa de la Revolución, el Núcleo del Partido Zonal, la Federación de Mujeres Cubanas y la delegada de la Circunscripción, entre otras organizaciones de masas de la localidad.

La joven estudiante de licenciatura en Enfermería Rosario Arias Salceiro también compartió su cumpleaños con el centenario Niño Rivero como continuidad dialéctica de la vida misma entre vecinos, amigos y familiares, siendo la historia que nos configura el hilo conductor de este agasajo.

Porque es precisamente la fuerza del cariño, la hondura del respeto y el alcance de la admiración, la tríada social que dignifica al ser humano y dan ese toque singular a nuestro pelo cuando las plateadas canas de la sabiduría y de la experiencia son el mejor de los aliados.

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