Las mentiras de una muerte

“Fidel está vivo en la historia, la cultura, la ciencia, la educación, en las raíces de este país”, afirmó Armando López Rondón. Foto: Nohema Díaz

Fidel había muerto y nadie lo creía. Recuerda que, apesadumbrado, solo atinó a componer unas cuantas líneas que al filo de la madrugada pulió y reconformó. No escribió de su partida, sino de lo eterno que se le figuraba, de su estirpe única y de lo improbable de su olvido.

La mentira, 60 versos distribuidos en 10 estrofas, resultó ser para el poeta y repentista avileño Armando López Rondón un compendio agridulce de memorias y desenfados sobre una de las personalidades más atrayentes y sugestivas de la historia, un desborde de sentimientos y un homenaje sincero a quien fuera guía y amigo.

“A sus 90 años parecía que viviría otro siglo. Los cubanos nos acostumbramos a saber que estaba ahí, aunque en los últimos años sus apariciones púbicas hubiesen disminuido. El país entero se estremeció. Nadie permaneció ajeno a su ejemplo”.

El 26 de noviembre la revista informativa Primer Plano, de la Emisora Provincial Radio Surco, iniciaría su transmisión con esta décima. Después, de modo viral se sumó a las tantas muestras de cariño que los intelectuales y artistas del país dedicaron al líder histórico de la Revolución cubana.

Al paso por Ciego de Ávila de la caravana que transportaba sus cenizas hasta el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, le dedicó, también, otras estrofas que todavía guarda con recelo y declama junto a los integrantes del taller de repentismo que dirige.

Después de un año, habla de noviembre como un mes mustio e intenso, lo vive sin poder sacudirse aquel momento de consternación que vuelve en cada relectura o con alguna instantánea y, obstinado en su afirmación, corrobora que la única mentira de Fidel ha sido la de su muerte.

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