Liuba: entre momentos y sonidos (+Videos)

Liuba saldó su deuda espiritual con el pueblo avileño al ofrecer un concierto en el Teatro Principal de esta ciudad como parte de las actividades de la sexta edición del Simposio Nacional de Patrimonio Sonoro.


Conversar con Liuba no es difícil. Tampoco lo es sentirse parte de canciones que salieron de su alma para arropar a quienes una vez sintieron ausencia, se arrimaron al cielo; jugaron con los hilos de la luna; amaron con placer; e incluso, llegaron a pensar que compartían con alguien más vidas paralelas.

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna…

“Yo tuve la dicha de nacer en el año 64 en una Cuba que escuchaba música y muy variada. Era la época de los Beatles, de la banda de experimentación sonora del ICAIC… la música tenía una dimensión tremenda, y no teníamos conciencia de lo que estaba pasando. Era un fenómeno social importante, arrasador.

“Latinoamérica se sentía en todas partes, y yo me acuerdo perfectamente de algo que sentía cuando escuchaba esa música”.

“Desde niña siempre estuve en contacto con la música campesina. Yo no era una alumna especialmente buena. Tenía muchos problemas de concentración en las clases; pero la música era un medio que sabían utilizar muy bien mis maestros para que yo prestara más atención.

“La primera guitarra que tuve fue mucho antes de los ocho años. Era de juguete. Mi mamá me suplicó que me comprara un muñeco de peluche, pero yo quise la guitarra -que tenía las travillas de madera- o sea, que yo nunca iba a poder afinarla, aunque no sabía nada de eso.

“Después una amiga me enseñó los primeros acordes, y luego escuché muchos trovadores y sentí la necesidad de leer, por lo que la poesía se fue introduciendo poco a poco.

“Ese proceso de vivir y compartir desde la infancia es lo que te permite luego sacar todo eso, porque la vida te va llevando a momentos y a sonidos que son muy tuyos”.

Guajiras, tangos, habaneras…

“Yo me acuerdo que cuando comencé algunas personas me decían: «quédate en la música campesina», y otros: «quédate en el tango» … y yo no entendía nunca aquello. Creo que hago un poquito de todo lo que me gusta. Porque si realmente hago TODO lo que me gusta… me pasearía por Latinoamérica; porque yo soy una enamorada de esa música.

 “Yo he sido una privilegiada de hacer todo lo que me gusta en mi país, porque la libertad es para usarla. Siento que he estado muy bien acompañada de músicos y personas que han defendido estas ganas tremendas de decir y de hacer la música que me gusta.

“Son cosas que uno razona después que vive y siente. Todas estas son cosas que la vida nos va poniendo delante: primero la madre que tuve que era maravillosa; mi familia humilde; el hecho de haber trabajado con el conjunto artístico de las FAR…”

Liuba. Los niños. Ada Elba.

“Cuando conocí a Ada Elba ya ella tenía un proyecto social de niños que dibujaban historias y poemas que ella hacía. Muchos piensan que algunas de las canciones que canto son poemas musicalizados de Ada, pero no es así. Ella, además de escribir muy bien poesía, tocaba el piano, cantaba y escribía letra y música de canciones. Tenía una cultura impresionante, ¡pero no para impresionar!, sino por sed de conocimiento… por ese verdadero talento de espíritu.

“Ada empezó a escribir canciones como Ana la campana, El despertar… todas con letra y música. Yo no musicalicé los poemas de Ada, yo no tengo talento para musicalizar textos. Creo que esa es una especialidad dentro de la creación. Lo he hecho alguna que otra vez con palabras mayores, por ejemplo, con el poema Mi caballero de José Martí y con décimas del Indio Naborí, el poeta del sillón de los domingos. Pero han sido solo algunos textos.

“El trabajo social en mí se hizo más compacto y más potente a raíz de la partida de Ada. Yo sabía que para que Ada estuviera aquí había que traerla; y la manera más linda y única de traerla era con la luz que había dejado con su obra.

“Este trabajo se hizo un hábito hasta el punto de que cuando dejo de hacerlo me siento mal, siento que algo me está pasando, porque la sensación de utilidad supera todos los aplausos y todos los teatros llenos que uno pueda tener. Y es que cuando tú cierras la puerta, es otra cosa la que vives; por tanto, lo que uno se lleva cuando va a un hospital, cuando va a un barrio -sin prensa y sin divulgación alguna- que es como realmente es, es verdadera felicidad.

“La vida fue tan rica y tan rápida que en cinco años no pudimos hacer una canción juntas. Pero antes de morir dejó grabado el estribillo de Estela y dejó grabada las primeras cuatro líneas de La señora alta del penacho verde. Ella dijo: se casó en el cielo con un colibrí, que era mucho más lindo; pero al final quedó: despidió la tarde con un colibrí”.

¿Qué piensa Liuba del patrimonio sonoro?  

“El patrimonio es la huella que deja el ser humano en su etorno, y sin eso yo creo que estamos muy solos. Por tanto, hay que trabajar muy duro para preservar todo lo que es memoria, esencia, cultura… y me honra mucho estar aquí en Ciego de Ávila precisamente por eso.

“Yo descubro y redescubro tantas cosas bellas cuando viajo a provincia, y me hace tanto bien hacerlo precisamente porque encuentras el talento natural de la gente, que es la esencia cubana. Y tú dices: ¡Caramba, qué maravilla, qué misterio hay en Cuba! Y aquí, además del talento y la belleza y todo lo que se defiende por muchos, está la cosa linda del cubano. Además, la ciudad es bella. La atención es muy especial, y yo tenía esta deuda espiritual con la ciudad. Estoy muy feliz de estar aquí.

“Somos víctimas de una transformación mundial a partir de la tecnología. Se han separado muchas cosas, se han olvidado esencias, y creo que tenemos el deber de saber quiénes somos, de dónde venimos, por qué estamos aquí, quiénes fueron nuestros abuelos, nuestros padres; y esa es una labor del Ministerio de Cultura, de los maestros, de los hogares.

“Creo que es importante que conozcamos a nuestros artistas anteriores y a nuestra historia de manera general. Y la cubanía está precisamente en eso: en nuestra manera de pensar, de movernos, de comer, de vestir, de hablar… y todo eso, unido a un conocimiento anterior, nos hace más ricos espiritualmente y nos convierte en un país con mayor identidad”.

¿Qué está haciendo Liuba?

“Estoy terminando una trilogía que comencé hace algunos años donde le canto a tres grandes compositores del cancionero infantil latinoamericano: Teresita Fernández, Maria Elena Walsh, de Argentina y Soler, de México. Estoy en Gabilondo Soler ahora.

“Todo comenzó con Liuba canta a Teresita -título que puso la misma Tere-, y también estoy trabajando en dar a conocer un poquito más el disco Vidas paralelas, que es una antología de cuatro discos con invitados especiales”.

Liuba complació con su arte a personas de todas las edades. Su poesía se convirtió en un puente que unió hechos de fidelidad, amor y provecho que quedarán en la memoria colectiva del pueblo avileño.

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