Lo que no debe ocurrir

En opinión de muchas personas, estamos saliendo de la apretada situación energética en que se vio inmerso el país, semanas atrás.

Aun así, y bajo cualquier circunstancia, lo que no debe ocurrir en Ciego de Ávila, ni en ningún lugar de Cuba, es que nos despreocupemos y caigamos otra vez en niveles de despilfarro.

No debe suceder, por ejemplo, que en mi centro de trabajo yo apague todas las luces y equipos eléctricos innecesariamente encendidos y en mi casa no haga lo mismo.

Lo digo por la cantidad de personas que veo sentadas en el portal de su vivienda, quizás tratando de robarle un poco de frescura a la noche o mirando, simplemente, cómo la gente pasa, mientras hacia adentro permanecen como a punto de medio día sala, cuartos, pasillo y, por lo visto, hasta cocina y baño.

No es lógico que, si en el horario pico llevamos a cero el consumo en el lugar donde laboramos, por descuido e irresponsabilidad de nosotros mismos o de familiares nuestros se mantengan a esa hora, en casa, ventiladores girando para nadie, televisores conectados sin alguien viendo la programación, equipos de aire acondicionado a todo tren…

La manera en que una parte de la población sigue derrochando energía eléctrica, no deja la menor duda de que falta percepción acerca de la necesidad real de ahorrar, del déficit de diesel que continúa afectando al país, del imperativo de seguir enmarcados en niveles de consumo determinados por la nación, como única justa alternativa para evitar, por nosotros mismos, los indeseados e indeseables apagones.

La pregunta es si con descuidos y negligencias le vamos a hacer el juego al señor Donald Trump, causante directo de la complicada coyuntura que hemos estado enfrentando en este terreno, quien busca nuevas formas de ceñir las oxidadas tuercas del bloqueo económico, financiero y comercial contra nuestro país, para asfixiarnos de una vez y para siempre.

Y aquí todos sabemos muy bien que esa opción no cuenta en la filosofía de los nacidos, ni debe contar tampoco en la de los que están por nacer.

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