Los asombros de un circo

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Hace 33 años pocos se atrevían a vaticinar que el proyecto de circo Estrella Roja llegaría intacto hasta nuestros días en el municipio de Ciro Redondo.
El tiempo ha aquilatado las piezas y Estrella… “ha sobrevivido” a cualquier inclemencia cultural como un grupo circense aficionado, capaz de desafiar desde alturas y acrobacias extremas hasta carencias impensables.
Compuesto por cerca de 25 niños, entre los seis y los 16 años de edad, que son, ante todo, eso: infantes que quieren jugar, descansar, tomar agua y conversar en cada entretiempo.
Primero, deben adiestrarse en las “técnicas” de la entrega y el sacrificio —la más difícil de todas— y, luego, comenzar el montaje, precisar los movimientos, elegir la música y ensayar cientos de veces la misma coreografía, proceso que puede tardar meses sin encontrar la perfección.
El espectáculo ha crecido y los actos han ganado en complejidad, en la misma medida en que la madurez artística se ha completado con el roce del día a día.
Contorsionistas, equilibrio sobre taburetes, payasos, malabares, magos, un dúo de fuerza, números de pista y altura, y los ejercicios con cuadrante cervical integran la nómina, presta a incorporar otros modos y estilos.
¿Cualquier niño puede unirse al circo?
—En esencia sí, pero es necesario pasar una pequeña prueba de elasticidad, fuerza y equilibrio, donde evalúo sus destrezas. Después, vienen cuatro meses de entrenamiento y preparación física; si el niño resiste es porque le gusta, entonces, sabemos que hemos ganado un nuevo miembro.
Los pequeños no tienen vacaciones, ese es el momento del año con mayor número de presentaciones y giras, y los ensayos son diarios, desde las 4:30 de la tarde hasta las 8: 00 de la noche, por eso, no es una sorpresa que, a medio camino, la “horda” se fragmente y disipe. Muchos llegan, sin embargo, se quedan solo quienes viven para hacer circo.
—¿Cómo sobrevive un circo de aficionados en un municipio distante, incluso, de la capital provincial?
—Es difícil, se nos va la vida en lograrlo. Aquí tenemos mucho apoyo, pero, también, nos ha tocado desde coser un traje hasta soldar un tubo, actuar bajo techo con excelentes condiciones o en una comunidad de difícil acceso a la intemperie. El apoyo de la familia y la comunidad es imprescindible, sino el engranaje no camina.
“Lo otro es la visibilidad del espectáculo, dónde nos presentamos, qué giras emprendemos, cómo nos nutrimos de las mejores tendencias, cómo conocemos la labor realizada en el resto del país…, la única satisfacción es saber que nuestro trabajo es aplaudido.”
De Estrella… más de un candidato ha sido seleccionado para la Escuela Nacional de Circo, uno de los últimos fue la pequeña Roxana Monroy Ulloa, y otros han viajado medio mundo. Mientras, el evento anual Reparador de Sueños resulta una suerte de oxigenador que reúne a representantes de esta manifestación en Ciro Redondo. En aquellos predios se nace con el circo en la sangre.

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