Marco Rubio y su (des)interés por los hispanos

El Senador Republicano por la Florida, Marco Rubio, ha probado tener una incidencia nada despreciable en las decisiones políticas que se toman en Estados Unidos. Dos hechos recientes dan fe de que sus ideas e intenciones llegan hasta el presidente Donald Trump, e incluso lo estimulan a actuar a su favor.

El primero de ellos es el estancamiento ocurrido en las relaciones entre Cuba y la superpotencia en septiembre del 2017, donde Rubio fue uno de los precursores del macabro plan para retirar a diplomáticos norteamericanos de la isla y expulsar a los homólogos cubanos en Washington, mediante acusaciones de ataques acústicos a sus funcionarios.

El segundo de los sucesos es la desestabilización que pretenden desencadenar los vecinos del Norte en Venezuela. Marco Rubio es responsable de que la contrarrevolución cubana apunte sus cañones hacia la nación bolivariana, pues según sus propias declaraciones considera que la mayor de las Antillas se sostiene gracias a este país, por lo que el ataque a la Revolución Chavista terminaría afectando a Cuba.

 

El Senador Republicano por la Florida, Marco Rubio, ha probado tener una incidencia nada despreciable en las decisiones políticas que se toman en Estados Unidos. Dos hechos recientes dan fe de que sus ideas e intenciones llegan hasta el presidente Donald Trump, e incluso lo estimulan a actuar a su favor.

El primero de ellos es el estancamiento ocurrido en las relaciones entre Cuba y la superpotencia en septiembre del 2017, donde Rubio fue uno de los precursores del macabro plan para retirar a diplomáticos norteamericanos de la isla y expulsar a los homólogos cubanos en Washington, mediante acusaciones de ataques acústicos a sus funcionarios.

El segundo de los sucesos es la desestabilización que pretenden desencadenar los vecinos del Norte en Venezuela. Marco Rubio es responsable de que la contrarrevolución cubana apunte sus cañones hacia la nación bolivariana, pues según sus propias declaraciones considera que la mayor de las Antillas se sostiene gracias a este país, por lo que el ataque a la Revolución Chavista terminaría afectando a Cuba.

Su origen cubano le ha servido de carta de presentación para subir escaños en la esfera política de los Estados Unidos. En más de una ocasión ha empleado la “cautivadora” historia de sus padres (quienes salieron de la isla en 1956 con destino a Miami) para asegurarse los votos hispanos. Una de sus estrategias más evidentes diseñadas con este fin, fue pronunciar su discurso donde se anunciaba como postulante a la candidatura del Partido Republicano para la presidencia en 2016, en la Torre de la Libertad, lugar donde las autoridades registraban a los cubanos recién llegados a los Estados Unidos en las décadas del 60 y el 70.

Sin embargo su real desinterés por los hispanos lo ha llevado a tomar decisiones que lo ponen al descubierto. Por ejemplo: en el 2015 se opuso a la acción ejecutiva de Obama que pretendía evitar la deportación de cinco millones de indocumentados.

Marco Rubio se incluye dentro del área más conservadora del Partido Republicano: se opone al aborto, al aumento de impuestos a los más ricos, al control de armas y a la ley conocida como Obamacare. Incluso apoyó la agresión militar contra Libia en el 2011.

Es evidente que estamos ante otro caso de quien pretende tener el dominio político para garantizarse un puesto en la clase alta de los Estados Unidos. Un fuerte interés económico domina las acciones del Senador de la Florida. A él poco puede interesarle en realidad el destino de Cuba o el de otro país, simplemente esta ha sido la vía más simple que según sus cálculos puede llevarlo a la presidencia del país, anhelo que no deshecha.

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