María Butina, otro capítulo de la novela antirrusa

El caso del supuesto espionaje realizado por la estudiante rusa María Butina abre un nuevo capítulo de la novela antirrusa en Estados Unidos, al parecer, dirigido a reducir al mínimo cualquier acercamiento entre Washington y Moscú.
Butina para nada se podría decir que es una persona con conceptos ortodoxos en su vida. Por el contrario, en Rusia militaba en la organización ‘Derecho a las armas’, de acuerdo con medios de prensa locales.

Pero los estudios en Estados Unidos sobre relaciones internacionales, en una de esas plazas que son tan bien promovidas en ese país para lograr su influencia entre jóvenes rusos, de pronto, por una coyuntura política, se convierten en todo lo contrario.

Si se le fuera a creer a la parte acusadora, la joven estudiante llegó a Estados Unidos para, con la presunta ayuda de un multimillonario y banquero ruso, lograr una promoción de las posiciones rusas entre los políticos norteamericanos.

Algo que podría ser lo más lógico para un estudiante de relaciones internacionales, es decir, buscar contactos entre los políticos donde cursa los estudios, ahora es visto como parte de una presunta actividad de espionaje.

Butina primero fue sometida a registros por parte del Buró Federal de Investigaciones y luego a audiencias del Congreso norteamericano, para refutar insinuaciones de una actividad a favor de los servicios de inteligencia de una nación foránea.

La joven nunca intentó abandonar Estados Unidos, aún después de esas pruebas, y siempre buscó nexos con la Asociación Nacional de Armas estadounidense (NRA), entre los patrocinadores de la campaña electoral del presidente Donald Trump.

Pero como dijimos al principio, Butina compartía desde Rusia las ideas, erradas o no, de promover la tenencia de armas en manos de la población, como ocurre en Estados Unidos.

Sin embargo, extender el ambiente antirruso pareció ser más importante que las visiones sobre la vida de la joven y en el mismo día de la cita en Helsinki de Donald Trump y Vladimir Putin, casi a la par, se conoció sobre las acusaciones en su contra.

Medios de prensa rusa llamaron la atención que hace meses Butina fue llamada a las audiencias del Congreso. Sí existía alguna sospecha, esta se pudo abordar mucho antes del encuentro de Putin y Trump en Helsinki, incluso hacerlo allí mismo.

Diputados y políticos de otro rango rusos consideraron que en Estados Unidos se buscó sabotear los incipientes avances de la cita de los dos estadistas al sacar a la luz el caso de Butina, quien podría ser condenada a 15 años de cárcel por espionaje.

La defensa de la joven rusa señala que no existe ninguna prueba que pueda mostrar alguna vinculación con una actividad de inteligencia a favor de una nación foránea.

El caso llevó a que en las redes sociales surgiera toda una campaña a favor de su liberación (Free María Butina), mientras que el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, demandó la excarcelación inmediata de la joven.

Lavrov consideró ayer inaceptable el encierro de Butina con pruebas totalmente fabricadas, durante una conversación telefónica con el secretario norteamericano de Estado, Michael Pampeo.

Solo un detalle. El comentario sobre la semejanza de una foto de Butina mientras disparaba un arma con la posición de otra joven que formó parte de un grupo de agentes expulsados de Estados Unidos en la década de 2000, fue archivado como prueba del caso.

La vocera de la cancillería rusa, María Zajarova, comentó que sí, hipotéticamente, Rusia arrestara a una joven norteamericana sin cometer delito alguno y solo por hacer lo que le corresponde como estudiante, el escándalo hubiera sido inmenso, apuntó.

Antes, en otros de los capítulos de la atmósfera antirrusa que se vive en Estados Unidos, se acusó a Moscú de un intento de interferir, a través de hackers, en el proceso electoral y político norteamericano.

Ninguna prueba concreta fue presentada, pero ello sirvió de pretexto para nuevas sanciones contra Rusia.

Ahora llego otro capítulo de esta novela que bien podría justificar nuevas sanciones unilaterales estadounidenses contra este país.

Tomado de Prensa Latina

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