Monedas virtuales

Hace cerca de seis años, cuando me acercaba por vez primera al tema de las criptomonedas, la puesta en circulación y auge de estas divisas virtuales me parecía, como mínimo, muy lejano, algo que de concretarse tardaría más de dos décadas, según mi apreciación.

Tal pronóstico fue más que desacertado. A menos de dos lustros de comenzar a operar la Bitcoin, primera criptodivisa, más de 300 ya permiten intercambios entre los usuarios.

Para esclarecer un tanto estos términos, una criptomoneda actúa como forma de pago de bienes y servicios en Internet, posibilita que todas las transacciones sean directas y sin intermediarios. En las acciones desplegadas a partir de ellas, no se necesita que se revele la identidad del propietario, y es esta una de las principales características que las diferencian del dinero tradicional.

Dentro de sus bondades está la posibilidad que brinda de no poder ser influidas por la especulación de bancos internacionales y calificadoras de riesgo. 

Aunque los países primermundistas tienen pasos adelantados respecto a este tema, Latinoamérica ya comienza a aventurarse en el empleo de las monedas digitales. Según refiere el diario español El País “el uso de las criptomonedas en México se ha convertido en un abanico de posibilidades” y agrega que en pizzerías, consultorios dentales y tiendas de comics de este país ya pueden pagarse los servicios a través de las divisas virtuales. La región azteca ha tenido a bien emitir una regulación para evitar operaciones ilícitas como el lavado de dinero y el uso de criptomonedas como paraísos fiscales.

Venezuela no se ha limitado a su uso. Como una estrategia financiera el presidente Nicolás Maduro anunció el pasado mes de diciembre la creación del Petro, la criptomoneda venezolana, respaldada en las reservas de petróleo, gas, oro, y diamantes del país. Rusia también es partícipe de esta iniciativa pues con ella ambos gobiernos prevén evitar las numerosas sanciones que Estados Unidos les impone.

¿Mientras tanto qué sucede en Cuba? Algunos turistas esencialmente de origen norteamericano dan fe, en algunas páginas de internet, de pasar por situaciones desagradables al intentar usar el Bitcoin en esta isla del Caribe, pues sus cuentas fueron bloqueadas al consultarlas, lo que está asociado con el bloqueo financiero impuesto por Estados Unidos.

Otros testimonios refieren que algunos hoteles cubanos pueden reservarse a través de Coinbase la compañía de Bitcoins, aunque el resto de las actividades como tours y el alquiler de autos están vetados. Con el auge del Petro, puede esta moneda virtual convertirse en una alternativa no solo para extranjeros sino también para los cubanos, una vez que a través de convenios con Venezuela pudiera implementarse en Cuba.

En la Guía de Criptomonedas publicada por Capitaria se hace referencia a un hecho que pone en evidencia el auge de esta divisa:

“En sus orígenes las criptomonedas tenían un uso muy limitado, por lo que también su demanda era muy acotada. Esta situación ha cambiado radicalmente durante los últimos años, con un crecimiento explosivo en la cantidad de productos o servicios que podemos adquirir, pudiendo comprar desde una taza de café hasta servicios de cerrajería o arriendos de departamentos.

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