Este es un mes en el que siempre hacemos un alto en el camino de la rutina para algo especial el segundo domingo.
Toda la familia se pone de acuerdo y en secreto conspira para que mamá tenga sus regalos y un motivito con su prole desde el primer hijo, que ya es cabeza de su propia familia, y el último en llegar, el biznieto, porque celebramos el Día de las madres por tradición, pues para cada uno de nosotros, los hijos, ellas tienen en nuestras vidas todo los días del año.
Mis vecinos no contarán con ella, se fue hace unos meses y la lloramos porque fue tan de repente y tan inmerecidamente, el cáncer fue más fuerte que esta negra luchadora que a golpe de trabajo honrado crió 6 hijos, con sus manos, y su sudor, pero con la alegría y el empeño de que siempre se puede, y el trabajo no mata y los hijos son una bendición, decía siempre cuando le preguntaban por qué tantos, y su risa era contagiosa, daba ganas de vivir aunque el cansancio fuera devastador.
Fina que así se llamaba era la compañía de mi vieja Nena, juntas compartían el café, las historias, los recuerdos de juventud, y se animaban porque pasaban muchas horas solas las dos, nosotros, sus hijos estábamos inmersos en las labores del trabajo diario, los estudios, y al llegar a la casa muchas cosas estaban adelantadas, ellas garantizaban la retaguardia muy bien.
Mi vieja sigue ahí y habla de Fina como si fuera a encontrarla en la mañana, y por la cerca que delimita nuestros patios, darle la tacita con el café que compartían y hacían planes para ir al mercado a buscar las cosas que a los muchachos les gusta para comer las dos justificaban sus escapadas y a caminar para hacer ejercicios y no sentirnos tan viejas siempre Nena justificaba, pero sabe que su fiel vecina y compañera no estará este domingo por primera vez para felicitarla y ambas disfrutar de las sorpresas que el familión de seguro prepara.
Fina merece las flores más bonitas este 13 de mayo, se merece todo el respeto y el recuerdo limpio para su ejemplo como madre, merece un rinconcito especial en la casa nueva que su hijo Florito, mi vecino, sigue mejorando para su familia, porque Fina supo, aunque no fueran hijos del mismo Padre, criarlos sin diferencias ni privilegios, son míos y todos son iguales, y tienen que ayudarse, quererse y respetarse porque yo los parí y eso los hace simplemente hermanos, así decía cuando orgullosa hablaba de su prole y ese es el sacrificio de una madre lograr educar y formar sus hijos como seres humanos de bien, hombres y mujeres útiles, por estas razones Fina y Nena tendrán un día de las madres por ellas, y estoy segura que las dos se acompañarán y recibirán cada una lo que merecen , el amor como recompensa por tanta vida dada, una le pondrá una flor a la memoria de la otra, y esta otra que sé que está en paz, velará por la que queda aquí y que siga batallando por llegar sana a su cumpleaños 80 en julio. |