| MUJERES |
03-07-2012 12:49:12  |
| A la eterna y bella Carilda |
Mi primer contacto con ella fue en la secundaria básica y confieso que me hice admiradora total de su poesía.
Recuerdo, ahora entre risas, que la lectura de sus poemas causaba un rubor caliente en mi rostro que sólo podía disimular con el color oscuro de mi piel.
Carilda Oliver Labra se me presentaba atrevida, irreverente, descarada hasta la médula y al punto de avergonzar al más orgulloso de los hombres, esos que se creen terriblemente atractivos como para hacernos perder la cabeza mientras nos exhiben cual trofeo de guerra sin importar los sentimientos, o aquellos que pretenden ignorarnos para no enfrentar la inteligencia que nos asiste.
Sin embargo no podía dejar de leerla y mucho menos de imaginarla en su casa de la calzada de Tirry 81 de su Matanzas natal, acurrucada en el pecho de un buen mozo jadeante de amor y con los ojos, ¡esos ojos de Carilda!, llenos del azul marino que da color a la geografía que le rodea.
Quizás, la escena tiene que ver con lo curtida de la fantasía en esos años de la adolescencia, pero lo cierto es que cuando se menciona su nombre es este el retrato que se hace cualquier cubano de tan importante figura de las letras cubanas, Premio nacional de literatura 1997, miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua, y que ahora celebra su novena década de existencia para beneplácito de todos porque mujeres como ella no se encuentran todos los días.
Hablar de Carilda Oliver Labra es representar el amor, la seducción y la dulzura en un ser humano. Es difícil pensarla enojada, o como decimos en buen cubano, echando chispas por los ojos pues el odio no tiene cabida en su alma.
Por eso se le quiere tanto a esta excelsa poetiza que relata con naturalidad su vida cual libro abierto y se confiesa enamorada sin rubores ni tapujos aún cuando escriba Con tintas del ayer.
Noventa años cumplirá el próximo 6 de Julio y para ella es un nuevo peldaño a escalar en el sinfín de oportunidades que tiene al estar viva y dispuesta para el arte como el primer día.
Así es ella. Auténtica mujer que tiene el mérito de provocar elogios y atrapar el lector, de un solo zarpazo, sin explicaciones ni en lenguaje enrevesado. Simplemente llega y es como si en cada verso dijera: aquí estoy tal cual soy, ¡Me tomas o me dejas! Aún cuando por dentro le sangren las venas.
El mar
Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
tuve acoso de brazos peregrinos
que me echaban las ondas al pasar.
Contra mi carne se batió el azar.
El agua -furia, vértigos y vinos-
se entretenía con los bordes finos
de mis caderas, blancas de esperar.
Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.
Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar
Fuentes:
http://www.cubaliteraria.cu/autor/carilda_oliver/index.html
www.cubasi.cu/index.php?option
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Por Nayrobi Terri Segrera Foto de TVA |
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