Ofertas alimentarias en Ciego de Ávila: ¿ajedrez o rompecabezas?

Consumir una dieta balanceada hoy en Ciego de Ávila podría resultar tan complejo como acomodar las fichas en un tablero de ajedrez para quien no tiene idea ni de lo que es un peón.
Así de peliagudo está el camino para llevar la comida a la mesa, no solo porque el salario se quede muy por debajo de los precios de los productos de primera necesidad y nos obligue a escoger entre uno u otro. Ahora más bien la madeja se enreda por no tener, precisamente, la opción de elegir.
Luego del paso del huracán Irma el panorama agrícola del territorio luce enrevesado en todas las instancias, desde el surco hasta las tarimas donde se expenden las cosechas. En el sector estatal por ejemplo impera el desabastecimiento, a la expectativa de que comience a darse en la tierra lo que el viento se llevó.
Los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) reciben niveles ínfimos de mercancías, las que, como es de suponer, se agotan en pocas horas debido a la alta demanda. Los recuros alimenticios de los que dispone Acopio deben distribuirse, además, en instituciones como los hospitales y centros educacionales.
Una mirada a los nuevos modelos de gestión económica nos muestra un escenario que a todas luces arroja interrogantes. ¿Cómo se las agencia un cuentapropista para ofrecer viandas u hortalizas que no se encuentran desde hace más de un mes en los MAE, aun cuando es sabido que el campesino puede venderle sus producciones después de cumplir con el contrato acordado con Acopio?
Hay problemas que no los trajo Irma, como los intermediarios que especulan y se embolsillan los ahorros familiares con una ley de oferta y demanda que no se aplica tal cual dice en papeles, al instituir precios que pretenden burlar la inteligencia popular y gubernamental.
Todos estos actores son piezas de un rompecabezas que pronto tiene que empezar a encajar, como un engranaje casi perfecto para que una necesidad tan básica como la alimentación deje de ser una piedra en el zapato para el cubano.

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