Otro estreno de Polichinela conquista aplausos

El público río a carcajadas. Foto.Nohema Díaz (tomadas de www.invasor)

La carpetica de yarey, con texto original del avileño Lázaro N. Rodríguez Paz, se estrenó, versionada por Yosvany Abril, sobre las tablas de la sala Abdala a ovación cerrada del público para confirmar que Polichinela trabaja mucho y bien.

La fábula campestre, escrita en el año 2000, se recontextualizó en el escenario urbano bajo códigos contemporáneos en el intento de interconectar con público joven y adolescente que, si de teatro se trata, permanece en zona de penumbras y diluido en clasificaciones etarias.

La acción dramática se desarrolla en la escuela, donde le tocará a la maestra Doña Lechuza organizar el debate y dirigir la elección de quien mejor pueda representarlos y defenderlos de los desmanes del hombre. Flamenco, Pavo Real y Faisán quieren ser presidentes y aluden a la belleza de sus plumas, lo codiciado de su carne o a su linaje excepcional para conquistar el apoyo de la mayoría.

En la disputa el Perro Sato, la Culebra, la Jutía y el Carey son menospreciados y excluidos. Sin embargo, ¿qué cualidades debiera tener un Presidente?

La jutía es autóctona, humilde, solidaria, responsable y la mejor estudiante del aula por lo que Perro Sato, Culebra y Carey la apoyan. La votación concluye con su elección y un monólogo, donde la Jutía enuncia una suerte de agenda de trabajo o elementos imprescindibles a valorar en lo adelante.

Cada artista asumió a plenitud la caracterización sicológica de sus personajes, y la gestualidad junto al excelente diseño de vestuario, del artista y escritor José Rolando Rivero, terminaron por confirmarlo.

Innegable la vis cómica de Rafael González en su excelente interpretación de la Lechuza; el histrionismo de Juan Rivas como Pavo Real, o los ademanes de la Culebra (Lilianni Contreras), el Carey (Rene Rivas), y el Perro Sato (Deni Menocal).

La pieza recurre a códigos frescos y desenfadados para incitar el disfrute porque, ni risas ni llantos, son emociones fáciles de lograr en la audiencia. Por eso, apelar a un lenguaje hiperrealista en los diálogos —aun fórmula a probar en otros escenarios— parece ideal si lo que se quiere es recrear los habituales espacios donde los jóvenes se desenvuelven hoy. No asusta que la maestra diga te voy a dar un cocotazo que te voy a rajar la cara o co—–, sino que “aderezan” el sentido

La banda sonora, a cargo de Oscar Solís y Yosvany Abril, fue otro de los aciertos por la mezcla de ritmos lograda que fue de la música electrónica hasta una popular guaracha, y el constante juego con el diseño de luces y el baile, lo cual exaltó el espíritu de la obra y la hizo más dinámica.

Como medidores infalibles del estreno hubo dos factores: el público que espontáneamente coreó Jutía en el momento de la elección y la satisfacción mostrada por Amarilys Reyes y Bárbara Carballea, actrices que protagonizaron el estreno original hace más de una década.

 

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