Pedro Martínez Brito, disciplina y valor a toda prueba
En el antiguo barrio del Sur de Ciego de Ávila, nace Pedro Pablo Martínez Brito el 7 de enero de 1935 quien es el sexto de siete hermanos.
En medio de las estrecheces económicas del hogar y del padecimiento de bronquitis asmática que lo afecta desde su nacimiento, dio sus primeros pasos y crece el niño vivaracho, pícaro y cariñoso que familiares y amigos apodaron Pillín.
Pese a las dificultades de la época su padre y los hermanos mayores, obligados a ayudar el sustento del núcleo familiar, y decidieron se propusieron que Pedro hiciese estudios, aunque, para ello, tuviesen que llegar a los mayores sacrificios. Después de vencer satisfactoriamente el examen de ingreso, matricula oficialmente el 15 de agosto de 1949 en el Instituto de Segunda Enseñanza de su ciudad natal. Contaba entonces 14 años de edad. Desde su ingreso en el Instituto, se destaca como líder del estudiantado y ocupa diferentes cargos en la Asociación de Alumnos, de la que llegó a ser su vicepresidente. Así dio sus primeros pasos hacia el libro de la historia quien fuera apodado también por sus compañeros de lucha como Pájaro Loco.
El Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, tuvo en él un efecto detonador y participa en airadas protestas y manifestaciones de repudio. Consciente de la necesidad de llevar a cabo la lucha contra el régimen en una forma organizada, ingresa en las organizaciones revolucionarias surgidas al calor de la situación que existe en el país, donde el valeroso joven tiene su escuela política, consolidándose en esa época sus convicciones. Ya Pedro no era sólo un líder estudiantil, sino un combatiente del pueblo.
En noviembre de de 1955, matrícula en la Facultad de Ciencias Comerciales en la Universidad de La Habana e inmediatamente establece contacto con los dirigentes estudiantiles a través de José Aseff Yara (El Moro), vinculándose a José Antonio Echeverría, de quien llega a ser uno de sus más cercanos colaboradores.
Como delegado de la FEU de su facultad, e integrante del Directorio Revolucionario manifiesta una gran disciplina y valor a toda prueba, además de extraordinaria capacidad para organizar a las masas; se le encomendaron tareas de gran envergadura como la de fundar el Directorio Revolucionario en Ciego de Ávila y dirigir la Huelga Azucarera de 1955, donde fue brutalmente golpeado.
Tres meses después del desembarco del Granma, el Directorio Revolucionario llevó a cabo el Asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj, operación, dirigida por José Antonio Echeverría, donde participa Martínez Brito junto a su coterráneo José Aseff Yara. Los esbirros de Ventura conocían sus señas y andaban en su búsqueda. Refugiado en casas de familiares y amistades no se resignaba a la inactividad, ansiaba salir a la calle y continuar la lucha frente al enemigo. Sin embargo recibió la orden de la organización de tomar el camino del exilio, pues su vida corría un grave peligro. A finales de enero de 1958 se le encomienda la tarea de viajar a Cuba para organizar las condiciones necesarias que garantizarían el arribo de una expedición y la apertura de un frente guerrillero en El Escambray. Al cumplir la riesgosa misión le comunican que había sido nombrado Vicepresidente de la FEU e integra los grupos de acción del Directorio Revolucionario. Ya a mediados del año 1958, Pedro Martínez Brito estaba totalmente fichado y perseguido por la policía, no podía prácticamente moverse, por ellos recibe la orden de incorporarse a las fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, que desde los primeros meses de 1958 se habían establecido en la zona montañosa del Escambray. No pudo cumplir la orden de inmediato por la llegada de estudiantes universitarios extranjeros a los que debió atender en su condición de Vicepresidente de la FEU. El día 10 de julio de 1958 fue abatido por los sicarios de la tiranía junto a su compañero José (Tato) Rodríguez Vedo, en la calle B entre 19 y 21, en el Vedado. La noticia de la muerte de Pedro provocó en el pueblo avileño una ola de indignación como jamás se había visto.
