Persistencia de lluvias atrasa siembra de caña en Ciego de Ávila

La persistencia de las lluvias desde mediados de abril hasta la fecha han atrasado en Ciego de Ávila la preparación de los suelos y también la siembra de caña.
El año anterior el fomento de plantaciones solo llegó a poco más de 12 mil hectáreas, de 15 mil previstas, y el objetivo es aprovechar al máximo los meses de junio a diciembre para rescatar áreas que deben aportar materia prima para cosechas posteriores.
Según el ingeniero Eduardo Larroza Vázquez, director de la Empresa Azucarera avileña, simultáneamente con el desarrollo de la reciente zafra, las unidades administrativas, sindicales y personal de oficinas se movilizaron los fines de semana durante cinco meses y contribuyeron al cumplimiento de la labor, básicamente en la zona sur avileña.
Lo que resta del 2018 será una batalla decisiva en los plantíos, enfilada al recobro de los campos ya desbrozados de malezas, mientras el exceso de agua en toda la provincia ha atado a la maquinaria y ha habido que utilizar fuerza manual en la colocación y tapado de la semilla en los surcos con empleo de guatacas, piochas y picos.
El afán de los obreros de este sector obedece a la triste historia de septiembre cuando el huracán Irma devastó más de 30 mil hectáreas, casi la tercera parte de la materia prima disponible en la cosecha pasada, puntualizó Madelín Díaz Montalvo, secretaria del sindicato azucarero en la provincia.
Productores estatales y del sector cooperativo-campesino aprovechan que hay sobrada humedad en los suelos y aplican el madurador denominado Fitomás-M a los cañaverales con vistas a obtener mayores volúmenes en la zafra venidera.
Este producto se fabrica aledaño al central Ciro Redondo a partir de la levadura torula y representa uno de los principales derivados azucareros al disponer de nitrógeno, fósforo y potasio, explicó a la ACN la ingeniera Miroslava Lorenzo García, directora de la planta.
El bionutriente, afirmó, es foliar y radicular, atenúa el estrés que causan la sequía y las altas temperaturas, y ayuda también a otras labranzas en los cultivos varios.
De acuerdo con especialistas, la caña es una planta tropical cuyo desarrollo es mejor en lugares calientes y soleados, por lo cual alcanza mayor crecimiento vegetativo y su fotosíntesis se desplaza hacia la producción de carbohidratos de alto peso molecular, como la celulosa y otras materias, que ayudan al follaje y al soporte fibroso del tallo.
La mejor época para los sembradíos es en primavera y otoño; su crecimiento resulta rápido al comienzo del verano, aumenta poco a poco y la maduración o período óptimo se alcanza entre los 12 y 14 meses de desarrollo, según la calidad y eficiencia de la semilla, las atenciones culturales y más del 90 por ciento de germinación de las cepas.
