Petróleo, otra obsesión de Estados Unidos contra Cuba

 

La obsesión de la política de Estados Unidos contra Cuba llegó al extremo de perseguir a buques petroleros para tratar de impedir el suministro al país y paralizar su economía.

Sólo el cinco de abril pasado, la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés),  del Departamento del Tesoro de EE.UU., incluyó en su lista de sancionados a 34 embarcaciones que son propiedad de la empresa petrolera venezolana PDVSA.

El hecho insólito aparece denunciado con fuerza en el Informe de Cuba sobre la Resolución 73/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

La prohibición alcanzó también a las compañías Ballito Shipping  Incorporated, con sede en Liberia, y Proper in Management Incorporated, asentada en Grecia, bajo el pretexto de que prestan servicio a Venezuela para el envío de crudo a la Isla, según la misma fuente.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro, las sanciones contemplan la congelación de los activos financieros que puedan tener  en la jurisdicción estadounidense y la negativa de transacciones financieras con las entidades y embarcaciones presentes en el susodicho listado.

Apenas tres meses después, la OFAC repitió su ofensiva generalizada y esta vez le tocó el turno a la Empresa Cubametales, de la Unión Cuba Petróleo (Cupet), consignada en la llamada Lista de Nacionales Especialmente Designados, a la cual le atribuyó involucramiento en la importación de petróleo proveniente de la República Bolivariana de Venezuela.

Por si fuera poco, la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, que aplica por primera vez la administración del presidente Donald Trump con vistas a la recolonización de Cuba, sirvió de justificación a la compañía Exxon Mobil para que presentara una demanda contra Cupet y la Corporación CIMEX S.A.

En su alegato ante la Corte de Distrito de Columbia, ExxonMobil  se atribuyó funciones que no tiene al argumentar que no autorizó a las empresas cubanas a refinar el petróleo crudo, producir, transportar, poner de la venta o participar en ninguna actividad comercial relaciona con productos derivados del petróleo desde terrenos que fueron su propiedad.

Sin embargo, oculta el hecho de que las nacionalizaciones cubanas se llevaron a cabo amparadas por leyes, con estricto apego a la Constitución y en conformidad con el Derecho Internacional, y contemplaron procesos de compensación justa y adecuada que el gobierno de los Estados Unidos se negó a considerar.

Cuba alcanzó y honró acuerdos globales de compensación con otras naciones que hoy invierten en su territorio, como España, Suiza, Canadá, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Alemania y Francia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *