Por nuestro sagrado deber de defender a Cuba

No vivo en una sociedad perfecta, yo pido que no se le dé ese nombre, porque si alguna cosa es cierta es que la hacemos mujeres y  hombres. Parafraseando al cantautor Pablo Milanés quiero comenzar este comentario sobre la necesidad de pensar y actuar con responsabilidad ciudadana en el voto hacia la nueva constitución cubana que refrendaremos dentro de pocas horas.

Y lo digo porque el pròximo 24 de febrero convergeremos frente a la urna quienes vieron nacer a la Revolución, quienes han participado en todos y cada uno de los procesos desarrollados en estos 60 años de triunfo revolucionario y quienes no se cansan de trabajar para perfeccionar la obra, que repito, hacemos día a día mujeres y hombres.

Puede que usted y hasta yo, no estemos de acuerdo con algún que otro artículo contenido en la nueva constitución o consideremos que algún aspecto quedó fuera de ella, pero de lo que se trata es de reconocer que está carta magna supera con creces la suscrita en 1976, que sus bases ideológicas son las mismas desde entonces porque no renunciamos a ser un estado socialista de derecho. Y si aún no lo comprende le invito a reflexionar acerca de los siguientes temas:

1.- En el título 5to. Sobre derechos, deberes y garantías se reconoce que es oblligación del Estado velar por el desarrollo y la dignidad plena del ser humano. Además, se prohibe la disciminación por cualquier concepto, se protege a las mujeres y las niñas de toda violencia así como a nuestros ancianos. Aspectos que en el resto del mundo no se contempla de manera tan categórica.

2.- Mientras que en otros países resulta cotidiano y hasta han sido encarcelados, en Cuba se prohibe el trabajo de los niños, niñas y adolescentes y será sancionado con extremo rigor quien viole esta norma suprema.

3.- Se mantiene como garantía la asistencia social para quienes por alguna discapacidad no pueden ejercer el derecho al trabajo digno y en ello se incluye también a los niños sin amparo familiar, el derecho a la Licencia de maternidad y/o paternidad remunerada para la atención a los hijos.

4.- A partir de la aprobación de la nueva constitución también se tendrá el derecho al habeas corpus o, lo que es igual,  a la representación legal de un abogado desde el momento mismo de la detención judicial, algo novedoso para todos los cubanos.

En fin, de lo que se trata es de pensar a Cuba desde ahora y para el futuro sin extremismos ni anexionismos. Una Cuba incluyente, donde todo el mundo cuenta y donde nada es más importante que la vida de quienes habitamos este archipielago.

Este es el gran valor que tiene la nueva constitución. La misma que proclama el carácter laico del Estado cubano para que creyentes y no creyentes podamos juntos construir una Patria mejor, esa que se gesta desde el amor hacia el projimo y que consolida la unidad, la ayuda desinteresada y la confianza en un futuro mejor.

Pertenecemos a un país que un día lo apostó todo por la libertad y el trato digno de todos los cubanos. A él nos debemos. Por él cumplamos entonces nuestro sagrado deber de defenderlo.

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