Porque no quiero olvidarte Fidel

Hoy desperté pensando en ti, en tus consejos sobre la necesidad de aprender a vivir a plenitud, a convivir en paz sin transgredir las fronteras.
Pensarte es recordar el compromiso hecho aquella triste tarde en que pasaste frente a todos en tránsito hacia tu última morada y de manera unánime dijimos que éramos tú porque así nos enseñaste con tu ejemplar actuar, con tu intransigencia revolucionaria y tu amor infinita por el ser humano.
Hoy resulta imposible no pensarte en aquel magistral discurso donde abogaste por la preservación de la más importante especie que habita sobre la tierra: el hombre. Te recuerdo erguido y viril, enfundado en el inseparable traje de verde olivo, frente a todos mostrando nuestra capacidad para destruir el medio ambiente por las egoístas ansias de riquezas perdiendo la mira sobre lo más importante que es vivir.
Según las narraciones de quienes han viajado hasta el espacio, la Tierra es como esa canica azul con que juegan los niños, solo que esta gira de manera incesante y sobre su propio eje y en ocasiones parece que su azul intenso se transforma en negro o amarillo brillante por la emanación de gases contaminantes y el uso excesivo de la luz artificial. Así se presentan las grandes urbes del mundo ante los observadores extraterrestres.
Pero la insensatez de no pensar en el mañana parece que no pasa aún o las lecciones que cada día nos da la naturaleza no son suficientes. Los recursos naturales se agotan. Miles de especies desaparecen cada año como consecuencia de nuestro accionar mientras las muertes por hambruna y enfermedad se acrecientan en continentes tan ricos como el africano.
Cada día la prensa anuncia aluviones en algunos países mientras otros invocan hasta los dioses por una gota de lluvia para garantizar las cosechas y hay quien siempre recuerda que la III Guerra mundial será por el dominio del agua.
La situación medioambiental es cada vez más crucial y está en nuestras manos detener la destrucción de la gran casa azul. No es con slogan ni carteles que se revertirá la problemática sino con el actuar sincero de los gobiernos porque en definitivas tenemos una sola vida para vivir.
Por eso hoy te recuerdo, a ti que estás en todas parte y que escogiste una piedra del monte para dormir tu sueño eterno aunque estoy segura que es para, de vez en cuando, poder hablarle pero sobretodo para acompañarla en su dolor.
