Precios topados ¿del paraíso al vacío?

Los diferentes medios de comunicación en Cuba se han hecho eco de las informaciones dadas por la máxima dirección del país sobre la decisión de establecer límites máximos al comercio minorista y mayorista de los sectores estatal y no estatal, medida gubernamental que solo busca el beneficio del pueblo.

Como cuentos de hadas el cambio no demoró, pero  creo a mi modesto criterio, que no para bien.

Antes del 11 de agosto de 2019 a lo largo y ancho del territorio avileño podíamos encontrar puntos de ventas abarrotados con productos cuyos precios eran exorbitantes  pero como se diría en buen cubano ¨que se iba hacer¨.

Ahora, donde antes había un paraíso, solo podemos encontrar locales cerrados donde los titulares del lugar alegan que no tienen mercancía para ofertar.

En la actualidad la agricultura  no satisface las demandas existentes pero, ¿De dónde salían los productos? ¿Por qué antes había y solo unas horas después NO HAY?

No podemos cansarnos y exigirle a  los mecanismos de control existentes (inspectores integrales, autoridades de la ONAT, de Finanzas y precios, a la Asamblea Municipal y Provincial del Poder Popular),  que se aplique el máximo rigor a quiénes trate de burlar esta medida, ya sea, cerrando el quiosco o poniendo el precio solo en tablilla.

Según datos ofrecidos por directivos de finanzas y precios en Ciego de Ávila, se han recibido  más de 400 denuncias  relacionadas con el incumplimiento de lo establecido en las resoluciones 301 y 302, que establecen límites máximos al comercio minorista y mayorista de los sectores estatal y no estatal.

Luis Fajardo, al frente de la dirección de supervisión integral en el municipio cabecera, declaró a la prensa que en apenas una semana han aplicado más de 28 apercibimientos y revisado tres denuncias por violaciones de precios.

Por ejemplo en el micro Juvenil se detectó la alteración del precio del frijol colorado a 18 pesos, el boniato a 4 pesos  y la malanga a 10 pesos por lo que se le aplicó una multa de 400 pesos.

Semejante sanción fue aplicada a directivos y trabajadores de la  panadería El Ritz, quienes vendían los  productos por debajo del gramaje establecido y los de  la hamburguesería La Jocuma,  quienes violaban las normas de peso de los productos y expendían alimentos sin estar en tablillas.

Supervisión y control es la única forma de minimizar  el impacto que puedan traer estas conductas negativas  que para nada van aparejadas  con el pedido de la máxima dirección del país.

Quienes no estén de acuerdo con lo establecido hay que cerrarle el paso y actuar con severidad, para que el oportunismo no lastre el actuar de quienes buscan el beneficio popular como principal eslabón.

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