Promueven en Ciego de Ávila iniciativas para reanimar economía provincial

Se anunció desde meses atrás las dificultades economía que se enfrentarías los cubanos por la imposibilidad del Estado de garantizar los principales suministros de materias primas e insumos para los diversos programas en la producción de alimentos y de bienes y servicios, pero lo que se dijo es que hay una reserva insoslayable, las iniciativas innovadoras de los colectivos, acumuladas desde el Periodo Especial.
Sin embargo, el 2018 representó un año demostrativo, que expuso la capacidad movilizativa por los sostenidos retos para soterrar las huellas de los fenómenos meteorológicos en el anhelo de estabilizar los programas de la vivienda, los cultivos varios, la ganadería, los frutales, la sustitución de importaciones e incentivación de las exportaciones.
La salud pública territorial se vistió con los principales avances en el tratamiento clínico conjugado con las inversiones que se llevan a cabo en los hospitales Roberto Rodríguez y Antonio Luaces Iraola, en los cambios conceptuales para mejorar los programas materno infantil, del adulto mayor y antivectorial, pero el mayor impacto se anidó en el recibimiento de los médicos que regresaron con mayor decoro desde Brasil.
Sobrepasar las 8 mil hectáreas de frutales conllevó en Ciego de Ávila a un cambio de metodología de trabajo y a la integración productiva por el inusitado incremento de la demanda en todo el país, sobre todo de estos frutos industrializados, que se convirtieron en una las variantes insustituibles de alimento en el contexto familiar cubano.
La provincia de Ciego de Ávila puso en funcionamiento más de 700 molinos de viento para garantizar el agua de las vaquerías, iniciativa que aprovecha las excelentes condiciones del manto freático en el territorio y reduce los gastos de la ganadería, donde se apuesta por la recuperación de sus rebaños, pero articulada dentro de la Tarea Vida.
Con el ambicioso plan de 20 mil habitaciones para el 2030, el destino turístico Jardines del Rey podría convertirse en el de mayor infraestructura en el país si se concretiza el plan inversionista que prevé la incorporación de mil capacidades por año, pero demandará de un gran esfuerzo para mantener un acelerado ritmo constructivo.
Lo anterior representa la edificación del doble de los 17 hoteles con que opera hoy el norte avileño y el adiestramiento de la fuerza laboral para el servicio técnico y profesional, que significarán unas 10 mil personas más directas al cliente, con el respectivo aseguramiento logístico para garantizar los estándares de calidad que exhibe hoy el mundo.
Una de las principales inversiones que se realiza aquí es la Bioeléctrica, en los predios del central Ciro Redondo, planta que aportará 64 mega what de potencia al Sistema Electroenergético Nacional, pero demandará de un eficiente sistema de abastecimiento de la materia prima, principalmente fuera de la zafra azucarera cuando necesitará de 1200 toneladas diaria de biomasa de marabú.
Este 2019 será el de la conclusión de la obra energética, pues en el mes de octubre se espera la sincronización al sistema, lo que representa como beneficio colateral la liberación de muchas tierras hoy infestadas del indeseable arbusto con suelos con alta gama de fertilización y listos para plantar, que no presentará una solución definitiva para el programa alimentario local, pero si una exquisita ayuda.
