Puro gozo en Ciego de Ávila

Hubo palpitaciones, fuertes, este lunes en Ciego de Ávila.

Las provocó el Primero de Mayo. No por ser el primer día del quinto mes del año, sino porque ya la gente no puede hacer otra cosa, en esta jornada, que lanzarse a la calle, bien temprano, avanzar hacia puntos previamente identificados para la concentración por sindicatos y… ¡allá va eso!: torrente que usted conoce sobre la Plaza de la Revolución Máximo Gómez Báez.

Unos, con muchachos cargados en los hombros; otros portando banderas, carteles, afiches, pancartas o las más curiosas iniciativas. Y la inmensa mayoría: gozando. Sí, gozando. Porque es gozo lo que genera el Día Internacional de los Trabajadores aquí, en Ciego y en toda Cuba.

Lo sé por los rostros, lo sé por el sorbo de licor que, antes, durante o después apura siempre alguien, lo sé por esas congas o comparsas que, a golpe de tambores, trompetas y cencerros, le ponen los pies en movimiento al más “patón” (pasmado, pasivo, no bailador) de todos los humanos.

Y no escribo más. A fin de cuentas, como suelo escuchar desde antes de nacer, “una imagen vale más que mil palabras. Aquí les dejo, pues, estas:

Puro gozo en Ciego de Ávila
Puro gozo en Ciego de Ávila
Con la esperanza en hombros
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