Reforman tratamiento de los residuales porcinos para reducir vertimientos al manto freático

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La provincia de Ciego de Ávila superó los 80 biodigestores en funcionamiento a través de un convenio entre el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), el Ministerio de la Agricultura y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), con el propósito de preservar las aguas superficiales y subterráneas, además de evitar la desertificación de los suelos con el vertimiento de las excretas de los cerdos.

Yamilé Oria Hernández devino en “La Guajira” casi una década atrás, cuando cambió su profesión dentro del Comercio y la Gastronomía para convertirse en campesina de la Cooperativa de Créditos y Servicios Delfín Luis Paz, dedicada a la crianza de cerdos en el municipio de Florencia.

“La Guajira” rompió las fronteras de la provincia por lo resultados en la porcicultura, y sobre todo en la protección del medio ambiente, situándose como una de las mejores criadoras del país.

“Mi biblia de cabecera es el Manual de Crianza, pero mantengo un estrecho vínculo con los especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Porcinas que me posibilitó agenciarme de muchas herramientas para el manejo animal, porque muchas personas piensan que criar puercos es echarle comida y ganar dinero, sin percatarse que se debe cumplir con muchas normas que imponen dedicación por entero al trabajo.”

Esta mujer asumió las nuevas tecnologías de crianza con la tipología de naves rústicas y la introducción de miel con nuprovín,  un suplemento alimentario que logra los pesos óptimos de los animales y aplica los requerimientos para el aprovechamiento del agua luego del tratamiento para la irrigación de los frutales, aunque semi-destruidos por el huracán Irma, la dedicación familiar les desvuelve la buena cara a las plantaciones.

“La construcción de biogás fue la mejor decisión que he tomado en la vida, antes pagaba más de 300 pesos mensuales de corriente y hoy no sobrepasa los 15 pesos, pues nunca más fue necesario la conexión de las hornillas eléctricas, ni la turbina para la irrigación del patio, que recibe el agua tratada del biodigestor las 24 horas del día.”

La cocción de los alimentos con el gas metano, proveniente de las excretas porcinas, el abono orgánico y el ahorro de electricidad son los principales beneficios dentro del núcleo familiar, aunque el mayor aporte de la descomposición anaeróbica de las heces fecales es el tratamiento de los desperdicios biodegradables, capaz solventar la problemática energético-ambiental.

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