Religiosos cubanos a tono con su realidad y el mundo

Los diferentes credos y asociaciones fraternales en Cuba disfrutan de plena libertad religiosa, viven en consonancia con la realidad de la isla y se preocupan por temas del panorama internacional como la paz mundial.
No se trata de una consigna, sino de algo que puede constatarse y escucharse en voz de los propios líderes religiosos.

El pasado 24 de febrero, la mayor de la Antillas celebró un referendo con la finalidad que el pueblo refrendara la nueva Constitución, la cual sustituyó la vigente desde 1976.

Previo a este paso, se realizaron en todo el país debates que tuvieron como fecha de inicio el 13 de agosto y culminaron el 15 de noviembre, en los que participaron casi nueve millones de personas.

En el análisis del proyecto de la ley de leyes los ciudadanos creyentes y no creyentes pudieron acceder al documento y expresaron sus criterios, desacuerdos, además de proponer supresiones, modificaciones y adiciones.

Al concluir ese proceso, el texto regresó a la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde la comisión encargada de elaborar la Constitución redactó la carta magna y los diputados la aprobaron el 22 de diciembre de 2018 en el capitalino Palacio de Convenciones.

El lenguaje empleado en la nueva carta magna se corresponde con la terminología que debe caracterizar un texto constitucional ajustado a la realidad política, económica y social de la isla caribeña.

En tal sentido, el coordinador de la Plataforma para el Diálogo Interreligioso, Enrique Alemán, declaró a Prensa Latina que el ente aglutinador previo al 24 de febrero hizo un llamado a los creyentes para ratificar la Constitución, por tener un carácter incluyente y defender la unidad y la justicia.

El también diputado destacó la importancia del Sí en el referendo, en el cual casi siete millones de cubanos respaldaron la carta magna.

La nueva Constitución es santa, cristiana y nos une a todos, sentenció Alemán.

Rogamos por la Constitución de la República, porque ella dignifica a las personas, y siempre que eso ocurre está presente Jesús, manifestó.

A principios de marzo, se realizó en La Habana el Encuentro Interreligioso de Mujeres Cubanas que tuvo como sede el Patronato de la casa de la Comunidad Hebrea de Cuba.

En ese contexto, la funcionaria de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Sonia García, subrayó que la isla se distingue por su amplia diversidad religiosa, cada organización tiene características propias, pero a la vez puntos comunes.

Con orgullo podemos afirmar que no existe en el país lucha entre ellas, y aquí estamos, judías, budistas, musulmanas, cristianas, entre otras religiones y fraternidades, y cada día debemos hacer un mayor esfuerzo por la cohesión de los creyentes entre sí y con el resto de los que no lo son, dijo.

Maryam Camejo, de la Liga Islámica de Cuba, expresó que en la mayor de las Antillas las mujeres musulmanas, a diferencias a las de muchas partes de Europa y Estados Unidos, viven sin ser víctimas de la islamofobia porque aquí no se fomenta en los medios de difusión masiva el odio al otro por la religión.

Tampoco existe discriminación institucionalizada, porque la diversidad implica convivencia y respeto, yo soy un ejemplo de ello, pues soy periodista de la conocida revista Bohemia.

Por su parte Dalia Alfonso, de la Federación Espiritista de Cuba, recordó que las mujeres practicantes siempre sirvieron a su país en todas las etapas de la historia sin abandonar su fe y misión de caridad.

Las féminas espiritistas tienen voz en esta revolución desempeñando un papel protagónico en el desarrollo de la sociedad como obreras, científicas e intelectuales, destacó.

En estos momentos -expuso Alfonso- las espiritistas luchan por la unidad dentro de su denominación y de todos los creyentes del país, porque formamos parte del diálogo interreligioso.

Creyentes y no creyentes están consciente hoy del ruido que aturde a la humanidad, y es el sonido de los tambores de la guerra, pues para nadie es un secreto la postura bélica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El mandatario norteamericano ha sido muy reiterativo en sus amenazas, en especial contra Venezuela, un país que posee grandes reservas de petróleo; Trump está dispuesto a despojar de ese preciado recurso a dicha nación suramericana, y para eso -según él- ‘todas las opciones están sobre la mesa’, incluyendo una intervención armada.

Su peligrosa retórica anota en la lista de aventuras a Cuba y Nicaragua, cuyo interés en ambos Estados soberanos es aplastar la alternativa político-social que esas naciones escogieron a voluntad de sus pueblos.

De ahí que recientemente, representantes de diferentes credos y asociaciones fraternales de Cuba abogaron por el derecho de las naciones del mundo a vivir en paz.

En la Primera Iglesia Presbiteriana-Reformada de La Habana, acompañaron los ruegos de los hermanos que pidieron al gobierno de Trump dejar a los pueblos forjar sus propios destinos sin injerencia de ningún tipo.

Los religiosos oraron por la constante búsqueda de la paz, el fortalecimiento de los gobiernos elegidos democráticamente sin presiones de intereses externos, especialmente, en Venezuela y Nicaragua.

Insistieron en un mayor respeto a los derechos humanos de todas las personas, en particular, de las poblaciones vulnerables y quienes trabajan para el bienestar de los demás.

Una declaración de la Primera Iglesia Presbiteriana-Reformada de La Habana subrayó que debido a la situación actual y las constantes amenazas, solicitan a las iglesias hermanas radicadas en Estados Unidos hacer todo lo posible para evitar la utilización de la opción militar por parte de su gobierno.

Solo le corresponde al pueblo Venezuela buscar la solución de su conflicto, enfatizó el texto.

Pedimos a todas las congregaciones que se unan en las oraciones de millones de personas en el mundo para interceder por esa nación suramericana, pues nadie gana una guerra, solo los poderosos, y no es una solución para resolver situación alguna, puntualizó la declaración.

Los congregados en la Primera Iglesia Presbiteriana-Reformada de La Habana pidieron a Dios atar a los señores de la guerra.

Tomado de Prensa Latina

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