Responsabilidad: única salida a la encrucijada

Investigadores del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y del Instituto Nacional de Meteorología de Cuba, entre otras instituciones foráneas, coinciden al anunciar que este 2020 tendremos una temporada ciclónica activa con un número de sistemas por encima del promedio histórico anual, pues se espera la formación de unas 19 tormentas, incluidos unos 6 huracanes de alta intensidad.

Imagen del tornado localizado a 10 km del poblado Loma de la Carolina al noroeste de Ciego de Ávila, el pasado 1 de Mayo.

Para quienes vivimos en lo que va de año las intensas lluvias, tormentas locales, inundaciones, tornados y sismos, la amenaza de esta intensa actividad ciclónica nos parece fatal, pues junto con la actual temporada que inició este primero de junio y durará hasta el 30 de noviembre tendremos que lidiar con el efecto rebote de la crisis climática y ambiental, y para “ponerle la tapa al pomo”, con una situación epidemiológica desfavorable por la presencia del nuevo coronavirus en la isla.

Anticipada formación en nuestra área geográfica de las primeras tormentas tropicales: Arthur y Bertha en el mes de mayo.
Inundaciones en la provincia Santi Spíritus en el mes de mayo de 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ante la encrucijada que significa el posible binomio COVID-19 más huracán, el estado cubano necesitará optimizar todos los recursos, pues a pesar de su experiencia ante este tipo de eventos climatológicos tendremos que saber coexistir entre la evacuación y el distanciamiento social, entre el riesgo y el peligro, con la máxima premisa de garantizar el cuidado de las vidas humanas y la preservación de los bienes materiales.

Más allá de responder a las alertas tempranas, incrementar la vigilancia, el cumplimiento de las medidas del plan contra desastre, la actualización de las estadísticas y del saneamiento ambiental, se requiere de la implementación de una estrategia eficiente que favorezca la organización y control de los procesos económicos y la vitalidad de los servicios.

El martes 28 de enero del 2020, la Red de Estaciones del Servicio Sismológico Nacional Cubano registró un sismo perceptible en toda Cuba.

 

Ante las indomables fuerzas de los fenómenos de la naturaleza, no queda otra opción que trabajar de forma preventiva para reducir las vulnerabilidades que pudieran afectarnos, como desafío a las actuales condiciones.

Además de la tecnología, la ciencia o las políticas para enfrentar las predicciones meteorológicas que se anuncian, palear el impacto del cambio climático, y darle el golpe final al SARS-COV-2. La mayor fortaleza está en la responsabilidad ciudadana y colectiva de los cubanos, ahí está la única salida a esta encrucijada.

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