Softbolistas cubanos cumplieron
Los softbolistas cubanos cumplieron sus propósitos en el Campeonato Panamericano que acogió el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, de la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana.
La representación de la mayor de Las Antillas se ubicó en el quinto escaño, resultado que se traduce en la clasificación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, el próximo año, además de la Cita Continental y el certamen del orbe de 2019.
La tarea no fue nada fácil si tenemos en cuenta el alto nivel del deporte de la bola blanda en América. Los dirigidos por Leonardo Cárdenas sumaron siete victorias y tres derrotas, dos de ellas ante los reyes del área, Venezuela.
Después de cerrar la primera fase en el tercer puesto del grupo B, superaron en choque de vida o muerte a Guatemala con pizarra de cinco carreras por dos, para asegurar un cupo entre los seis mejores de la justa.
Con opsiones de entrar en el cuadro de medallas, su próximo rival fue el plantel vino tinto que en la propia jornada sorprendió al perder su invicto frente a Argentina 4×5.
Por segunda ocasión los venezolanos lograron imponerse, esta vez 4×1 y obligaron a los cubanos a disputar el último boleto ante los superfavoritos de Canadá.
Y aunque el partido estuvo bien reñido de principio a fin, el éxito fue para los caribeños con excelente trabajo de relevo del capitalino Alaín López y destaque ofensivo del más joven de Ciego de Ávila, Yuri Rodríguez, quien conecto par de imparables en dos turnos, con una impulsada y otra anotada.
A pesar de la escasa información publicada en la red de redes, conocimos que en el equipo todos estrellas de la justa aparece el jardinero central avileño, Juan Carlos Rodríguez, como único cubano incluido en la selecta nómina.
Venezuela reeditó la corona tras noquear 9×2 a Argentina. Estados Unidos fue tercero y México cuarto.
No asistirán a los Juegos Panamericanos de Perú, Canadá, República Dominicana y Puerto Rico, tres de las potencias del continente, lo que demuestra la calidad del torneo quiquellano, que ni siquiera las intensas lluvias de los huracanes Irma y María, pudieron empañar.

