Por un teatro de plenos derechos

 El establecimiento de una política humanista y coherente para las más nuevas generaciones constituye una prioridad de los gobiernos del mundo. En ese afán Cuba es un ejemplo como se evidencia a través de la gestión del Centro Cubano de la Asociación Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes.

Una evidencia irrefutable del respeto a los Derechos Humanos en Cuba es toda la obra de la Revolución concerniente al segmento poblacional que configura la niñez y la juventud.

Más allá de las estrategias educativas y las oportunidades de constante superación, sobresalen las políticas culturales implementadas para garantizar una adecuada formación de las futuras generaciones.

El teatro como arte de relaciones ocupa un lugar preponderante. De ahí que Cuba se suscriba a la organización autónoma de la Asociación Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes, ASSITEJ por sus siglas en francés.

De hecho, uno de sus Secretarios en el país es el destacado creador avileño Yosvany Abril Figueroa, Director General de la compañía Guiñol Polochinela en cuya sede se aprobarán este miércoles los estatutos del Centro Cubano de la ASSITEJ.

Ciego de Ávila será testigo y protagonista a la vez de uno de los hechos más contundentes del humanismo de la Revolución en cuanto a los inalienables derechos de los que gozan en Cuba de la niñez y la juventud.

 

 

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