Tecnología en dosis exacta

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Aliviar la hiperactividad del pequeño con los dibujos animados que celosamente se resguardan en el disco extraíble, jugar en el tablet o que la computadora surja como una suerte de niñera infalible resultan prácticas comunes en la sociedad actual, cada vez más cercana a la tecnología y las comunicaciones, y sus múltiples posibilidades de interacción.

Las estadísticas indican que los niños desde edades cada vez más tempranas son expuestos a la tecnología y los estudios sobre consumo cultural revelan que los medios audiovisuales constituyen la opción preferida por ellos para divertirse o recrearse.

Aunque los beneficios son varios, los efectos negativos se registran con igual intensidad. La Academia de Pediatría Americana ha determinado cerca de 10 efectos negativos ligados a este proceso, así como su alcance a largo plazo.

En Cuba, según el criterio de la Ileana Lorenzo Hernández, sicóloga de Salud en el área del policlínico Docente Belkis Sotomayor, pudiéramos señalar cuatro innegables: trastornos en la formación de la personalidad, en el sueño, anorexia nerviosa e incapacidad para socializar a plenitud.

Esto se traduce en poca tolerancia ante las frustraciones, terror nocturno, enajenación, falta de motivación ante las situaciones cotidianas y desórdenes de atención e hiperactividad, a partir de Situaciones Familiares Inadecuadas (SFI).

Por eso, es común que los pequeños demoren en comunicarse a través del lenguaje articulado, se ha extendido en el calendario el momento de los primeros pasos, los juegos de roles han perdido espacio, pueden conversar por horas con la pantalla según indique Dora o Diego y esperan despiertos la telenovela.

No necesariamente los hogares donde se dan estas complejidades responden a familias disfuncionales; mas los altos niveles de permisibilidad y el poco conocimiento sobre el tema generan tratamientos inadecuados en una etapa tan decisiva como esta.

Antes de los dos años de edad es recomendable que no se consuma ningún medio electrónico porque el desarrollo y el aprendizaje son más rápidos a través de la interacción con personas, que con pantallas.

“A los tres años sucede la primera crisis de personalidad y los juegos simbólicos son imprescindibles. Resulta importante que imiten a mamá o papá, a maestros, doctores o mecánicos. Con cinco años, cuando inician la escuela, aparecen los juegos de reglas, con énfasis en el dominó, el parchís, los rompecabezas u otras dinámicas al aire libre.”

Dos horas diarias con cualquier dispositivo es productivo, siempre y cuando, hayan terminado de hacer sus tareas escolares y jugar.
Que los mayores decidan con acierto aquello que deben leer, ver o escuchar y por cuánto tiempo debería ser la fórmula idónea para que tecnología y desarrollo pleno marchen a la par, sin embargo, nada debiera limitar el intercambio interpersonal.

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