A tiempo, hay tiempo aquí

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Después de fallecer mi madre me dispuse a poner en regla los papeles de la casa y nunca imaginé que entraría en la caja de pandora.

Al llegar al registro de la propiedad me explicaron los trámites a realizar, pero llevo tres meses en el mismo lugar y con las mismas personas. Busca esto o lo otro, disculpa, tiene problema, arréglalo; en fin, siguen las colas y el llamado peloteo.

Lo que más me molesta es que personas ajenas a mi entorno dictaminen cómo tengo que distribuir mi tiempo (bastante escaso, por cierto) a su antojo, sin darse cuenta que se va y no vuelve nunca más.

Siempre me pregunto ¿Qué ganan quienes tienen el deber de prestar servicio al pueblo con calidad y eficiencia cuando lo hacen de manera errónea?

Desgraciadamente la respuesta es la misma, no ganan nada material, pero se siente OMNIPOTENTES Y OMNIPRESENTES, gozan del poder.

Soy responsable del tiempo que despilfarro a mi antojo, pero cómo recupero el que me han obligado a enterrar en trámites burocráticos, reuniones innecesarias, esperas involuntarias y visitas a lugares que no tienen significado alguno.

Nuestro país está inmerso en un proceso de desarrollo tecnológico que, paradójicamente, muchas veces frena el desarrollo de instituciones como la vivienda, planificación física, u otras instituciones. Serán los medios de trabajo o las personas que con las que interactuamos.

El reloj siempre va hacia adelante, hay menos vida que tiempo, por eso ayudemos al prójimo, alguna vez te verás en el lugar de quien como yo busca con tiempo, hacer las cosas a tiempo.

 

 

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