Un “desliz” al bolsillo del consumidor (+ Fotos y Post)

La sorpresa, que casi nunca recibe a los clientes en establecimientos como La Elegante, estaba ahí, en el mostrador, a pocos centímetros de quienes buscaban algún producto cárnico: la jamonada que, una semana atrás costaba 15 pesos, ahora valía 20.

Ante las interrogantes de los consumidores, el dependiente alegó que ese era el monto contemplado en la factura y que, según él había escuchado, se trataba de una “jamonada especial de pollo” y el costo de producción era mucho mayor.

No tardaron los cuestionamientos de la población y hubo quien, acogido al derecho del anonimato, aseguró que “eso no podía ocurrir, sobre todo ahora que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, dejaba claro que el incremento salarial a los trabajadores de la actividad presupuestada no podía traer consigo la elevación de ningún precio”.

Y no se equivocaba el consumidor, desde hacía algunas semanas se sabía que los más de 7 000 millones de pesos que respaldan el incremento salarial a unos dos millones 750 000 personas imponían el reto de intensificar la circulación mercantil minorista, no de subir los precios, para evitar el desencadenamiento de procesos inflacionarios.

Para lograrlo habría que crear nuevas ofertas y mejorar la calidad de las existentes, la de los alimentos sobre todo, pues según las profesoras del Centro de Estudios de la Economía Cubana, Anicia Esther García Álvarez y Betsy Anaya Cruz, estos gastos representan entre el 60 y el 75 por ciento de los ingresos de las familias.

Así, surgió entre los avileños no solo la preocupación por los cinco pesos de más que tienen que pagar por cada libra de jamonada, sino porque, según algunos, el precio de la masa de croquetas pasó de dos pesos a 4,60 la libra y el picadillo condimentado de ocho a 12 pesos.

 

La “jamonada especial de pollo” se vendió por primera vez en Ciego de Ávila el miércoles 25 de julio en el Recinto Ferial del Parque de la Ciudad, explica Idalberto Delgado Cano, especialista de precios en la Empresa Municipal de Comercio, “debido a que ya existían otras variedades como la hamburguesa y la ternilla de res, se decidió trasladar algunos volúmenes hacia las unidades El Bodegón, La Nueva Cuba y La Elegante; y por tratarse de un nuevo producto, al no tener claro el precio de venta, acudí a Reinaldo Frómeta Romero, subdirector comercial del Grupo Empresarial de Comercio en Ciego de Ávila”.

“La provincia tiene facultades para situar precios a los renglones de producción local y en el caso de la “jamonada especial de pollo”, al ser una variedad nueva, elaborada por el cárnico, se valoró que si la Pesca la expendía a 25 pesos la libra, los establecimientos del Comercio lo podrían hacer a 20 pesos”, alega Frómeta Romero.

La decisión, a todas luces tomada a ojo de buen cubero, no tuvo en cuenta la Aprobación 7285 de 2008 del Ministerio de Comercio Interior que dispone el precio de diversos productos en la red minorista y deja claro que “la jamonada especial de pollo” tiene que comercializarse a 15 y no a 20 pesos la libra.

Los precios se imponen por regulaciones y aprobaciones, aclara Víctor Limia de la Rosa, especialista en Gestión Económica del Grupo Empresarial de Comercio en Ciego de Ávila, y hasta julio de 2019 solo estaban facultados para establecerlos en el territorio la máxima dirección del Grupo Empresarial de Comercio y el presidente del Consejo de Administración.

Sin embargo, la Resolución 301 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada el 24 de julio de 2019, esclarece que “los nuevos precios y tarifas de los productos y servicios que se comercializan de forma mayorista y a la población (…) así como los que requieren incrementos (…) se presentarán en todos los casos al Ministerio de Finanzas y Precios para su evaluación”.

Idalmis Maceda Calzada, directora municipal de Comercio en Ciego de Ávila, enfatiza que otras de las cuestiones que inciden en malentendidos como estos radica en que el documento que estipula las relaciones contractuales entre las empresas de Comercio y la Cárnica, además de los términos legales, detalla los productos que ambas entidades convenian durante todo el año, sin embargo, en el registro perteneciente al 2019 la “jamonada especial de pollo” no está incluida.

Los precios actuales del picadillo de chorizo y la masa de croquetas son los determinados para el comercio minorista, asegura Limia de la Rosa, y en el caso del primero, se expende a 12 pesos la libra, según la ya mencionada Aprobación 7285 del 2008, que delimita el monto de otros derivados cárnicos como el chorizo, el jamón viking y el salchichón mixto.

La confusión radica, quizás, en que los picadillos que se venden en los establecimientos de comercio provienen de dos entidades distintas, de la Empresa Cárnica y de los centros de elaboración de la gastronomía. La primera, desde el año 2016 elabora para la venta local el picadillo condimentado a solo dos pesos la libra, debido a sus abaratados costos de producción, determinados en buena medida por poseer un sistema de procesamiento industrial y por el hecho de adquirir el cerdo -principal componente de ese producto- de manera subsidiada.

“No obstante este picadillo se elabora poco y no se comercializa con regularidad. Mayormente vendemos el producido en los centros de elaboración de la gastronomía, los cuales tienen fluctuaciones de precios a la hora de adquirirlos, en dependencia de sus componentes.

“Por ejemplo, el Picadillo MDM (masa deshuesada mecánicamente) se vende a 10 pesos el kilogramo, mientras el ofertado por estos días es a 12 pesos la libra, debido a que los costos de producción son más elevados al demandar extensores, condimentos y carne de cerdo, esta adquirida por la gastronomía –a diferencia de la Empresa Cárnica- a más de 30 pesos el kilogramo”, asegura Limia de La Rosa.

Sin embargo, para este especialista la desactualización de las fichas de costo en los centros de elaboración de la gastronomía atenta contra la regularización de muchos precios. Resulta inexplicable, entonces, que siendo una de las actividades de más tradición en el territorio, aún a estas alturas y en la actual coyuntura, se “padezcan” dichas ineficiencias que no solo ponen en juego la rentabilidad de una empresa, sino el aporte al presupuesto estatal y dañan el bolsillo del consumidor.

“Al llegar a nosotros mercancías con fichas de costo desactualizadas, se dificulta la formación de precios para la venta a la población”, alega Limia de La Rosa, “estos se formulan partiendo de un costo, a lo que se le adiciona el impuesto del 25 por ciento para el aporte al presupuesto del estado —que hasta el mes de junio era del 42— y un margen comercial del 10 por ciento, que contribuye a saldar los gastos internos de la entidad”.

A Limia de La Rosa la queja de la “alteración” del precio de la masa de croqueta es, quizás, de todos los productos, la que menos le preocupa, pues “no hay incremento alguno” y explica que esa mercancía se expendió siempre a seis pesos la libra y, aunque existen varios establecimientos que la producen, los de mayor estabilidad en las entregas son los centros de elaboración.

Por una parte cada proveedor de masas de croquetas impone su precio mayorista, y por la otra, aumenta la adquisición del producto no conformado —es decir, como masa, no como coqueta—, se decidió emparejar el precio por un mecanismo de formación llamado “método del comparable”, quedando estipulado que si una croqueta conformada de 40 gramos cuesta 0.40 centavos, la libra de masa de este producto —que consta de 460 gramos— se expendería a 4,60 pesos.

La decisión quedó plasmada de manera legal el pasado 15 de mayo, cuando la directora del Grupo Empresarial de Comercio, Pastora López Leiva, emitió un documento oficial para “unificar los precios, tanto para el producto que se fabrica en los centros de elaboración, como los comprados a las empresas Cárnica, Pescávila o cualquier otra entidad del territorio”.

Aunque según informaron directivos del Grupo Empresarial de Comercio en Ciego de Ávila, el 29 de julio ya se había resarcido el “error” en el precio de la “jamonada especial de pollo”, al día siguiente en la carnicería especializada La Bienvenida, de la ciudad cabecera, se continuaba expendiendo a 20 pesos la libra, porque, dijo la administradora de la instalación, Mayelenni Cordoví Cueva, “a ella no le habían informado bajar el precio”. ¿Por qué tiene que pagar la población los problemas de la comunicación interna de la empresa?

¿Qué resarcimiento reciben, entonces, los clientes que adquirieron un producto con un precio adulterado? Hasta donde sabemos, ninguno, pues a pesar de existir una norma de protección al consumidor, recogida en la Resolución 54 del 2018, al no entregársele comprobante de venta, no se puede reclamar la compensación.

Un “desliz” como este no solo desprotege al cliente e irrespeta el llamado de la máxima dirección de Cuba a mantener los precios y no desatar la inflación, sino que por un lado, pone en entredicho el apego de las entidades a las regulaciones aprobadas y labra de “buenas intenciones” un camino ya empedrado, si se sabe que está de por medio el cumplimiento de un plan de ventas que el pasado año no logró las cifras esperadas, y por otro, nos lleva a reafirmar una vez más la importancia de que cada cual, desde su rol, piense como país.

7 comentarios sobre “Un “desliz” al bolsillo del consumidor (+ Fotos y Post)

  • el 31 julio, 2019 a las 5:11 am
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    Necesitamos artículos como estos con más frecuencia. Gracias por la aclaración.

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  • el 31 julio, 2019 a las 5:29 pm
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    Todos, o casi todos los empresarios para no ser absoluto, tiran a la papelera no reciclab!e la ficha de costo. La política de precios es letra muerta. Muchos multiplican por equis veces para formar el valor del producto. No se conforman con recuperar lo invertido para una producción, con vistas a no tener pérdidas económicas. Las excesivas ganancias la sufre el bolsillo del cliente. No son tiempos de inflación, la economía cubana no puede seguir viviendo de precios excesivos, ni los que comercializan deben continjar ganando más que los que producen.

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  • el 31 julio, 2019 a las 7:20 pm
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    Eso es un mal que tenemos y llevaremos por siempre, ya que por mucho que quiera hacer nuestro presidente, él solo no puede. (La culpa no la tiene nadie), a niveles superiores se orienta una cosa y en lo mas bajo se hace lo que mejor parezca. Por aca en Punta Alegre el pomo de refresco de litro y medio gaseado que cuesta 25 cup está por los 50 cup, la cerveza cristal y bucanero ya esta a 40 cup, aclaro en los establecimientos particulares. Todo esto pasa a la cara de todos, delegados, jefes de gobierno, incluidos los inspectores. A donde vamos a parar. Hay que denunciar estos problemas cuando ellos lo ven y no haecen nada. Para mí todos son unos CORRUPTOS y me disculpan la franquesa pero esa es la palabra correcta en este comentario. Espero que me publiquen. Salu2 Yuniel

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  • el 1 agosto, 2019 a las 4:26 pm
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    Felicidades, Karín, por tu trabajo. Ese es el periodismo que siempre ha necesitado Cuba. Hay que denunciar y volver a denunciar lo mal hecho. El descontrol. La falta de coordinación y comunicación entre los que más deben tenerla, los que deben de respetar la ley mil veces burlada por funcionarios “despistados”cuyos jefes siguen “despistados” con el ojo puesto en la ganancia a costa del bolsillo del pueblo. La ganancia deben de buscarla en la calidad de las producciones, en el buen trabajo y eso, lamentablemente, muchos no lo toman en cuenta pues lo más fácil es subir precios para decir que cumplieron y mantenerse en sus puestos. N.Labrada

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    • el 1 agosto, 2019 a las 5:10 pm
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      Gracias por esas palabras, que viniendo de usted son siempre un halago. Y sí, tiene razón el descontrol es imperdonable, sobre todo el tiempos como estos en los que tantas limitaciones tenemos. Un cuadro tiene que ser operativo en su toma de decisiones pero sienpre dentro de la legalidad y de lo q esta regulado,si no pasan cosas como estas…. Gracias por leernos😏

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  • el 3 agosto, 2019 a las 1:19 am
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    La elegante, hay ahí una mafia, esas pesas digitales están alteradas porque ningún dependiente es tan bueno para dejar que se pasen gramos cuando pesan, así deben estar tomando. Otro problema es la cantidad de productos que dejan escondidos y cuando cierra la tienda ves a varios macetas cargando sacos de harina, azúcar y picadillo u carne. Y ni se te ocurra reclamar nada en especial al dependiente de cárnicos pues el tipo es guapo y desafía. Sigue la mafia dominando todo

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