Venció la insensatez, pierde Brasil, considera exministro de Salud

Venció la insensatez, pierde Brasil, reflexionó el exministro de Salud Arthur Chioro ante la situación sanitaria que enfrentará la nación suramericana tras la ausencia de los médicos cubanos.
El pasado día 14, el ministerio cubano de Salud Pública anunció la decisión de no participar más en el Programa Más Médicos (PMM), debido a las inaceptables condiciones para Cuba que pretendía imponer a los galenos de la isla el presidente electo Jair Bolsonaro tras su asunción en enero próximo.

Se aproxima un colapso en el sistema de salud de los dos mil 885 territorios que participan del Programa Más Médicos y cuentan con galenos cubanos, en particular en mil 575 municipios, la mayoría con menos de 20 mil habitantes, analizó el profesor y médico de la Escuela Paulista de Medicina.

El programa, gestado por el Gobierno de la expresidenta Dilma Rousseff para beneficiar a los pobladores de menos ingresos y habitantes de las zonas más apartadas, echó a andar en 2013 con la mayoría de especialistas de la isla.

Sin la presencia de más de ocho mil 500 equipos de salud de la familia completados con médicos cubanos, volveremos al dramático cuadro que estuvo vigente hasta 2013, alertó el académico.

En sus reflexiones destaca además que antes del comienzo del programa, los brasileños que vivían en áreas de alta vulnerabilidad no tenían acceso a las acciones de promoción, prevención, diagnóstico y tratamiento. Estaban a su propia suerte, obligados a buscar puestos de salud u hospitales para cuidados básicos, recordó.

Las unidades básicas de salud donde la casi totalidad de médicos son cubanos, se encuentran ubicadas en la selva amazónica, en quilombos y pueblos ribereños y en la periferia de los grandes municipios brasileños.

Son lugares donde los médicos brasileños no quieren ir, subrayó Chiaro. Los argumentos que utilizan son falacias corporativas. La mayoría de ellos no quiere y no sabe prestar atención básica. Se formaron en un modelo elitista y sin compromiso social, explicó.

Al hacer alusión a las campañas mediáticas que tratan de desacreditar la profesionalidad y preparación de los especialistas de la isla, señaló que como ministro de Salud, siguió de cerca la llegada de los médicos cubanos.

Todos tenían más de 10 años de graduados, todos tenían residencia en medicina general y comunitaria, más del 50 por ciento una segunda especialización y el 40 por ciento tenía al menos una maestría.

Además de eso, los dos mil primeros que vinieron a Brasil ya habían participado por lo menos una misión en el exterior, describió.

Bolsonaro, al lanzar desconfianza pública sobre la capacidad y veracidad de la formación médica de los cubanos e imponer cambios en la forma de contratación y su funcionamiento de manera unilateral, autoritaria e inconsecuente, provocó la implosión del PMM, la del sistema único de salud y junto a estos, la esperanza de millones de brasileños.

Es un crimen contra quien más necesita de salud. Es una lástima terminar así un programa reconocido y elogiado internacionalmente. Venció la insensatez. Pierde Brasil, dijo.

Tomado de Prensa Latina

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