Viejitos

Son como los niños. No porque a la altura de una alta edad terminen haciendo o diciendo muchas de las mismas cosas que los pequeños de la casa…

Son como los niños porque sin ellos al hogar le faltaría algo.

¿Acaso no lo hemos sentido todos alguna vez, cuando nos dicen adiós para siempre esas abuelas y abuelos, cuyos blancos cabellos peinábamos cuando pequeños, o de cuya mano fuimos cientos, miles de veces, hasta el círculo infantil o rumbo a la escuela?

Por eso duele que en algunas familias no ocupen el espacio que siempre merecerá todo anciano, en Cuba y en cualquier lugar del planeta.

Casas para abuelos, hogares de ancianos, áreas públicas para el ejercicio y la actividad física sana a favor de la salud y de la vida, otros programas de atención a la tercera edad… son algunas de las realidades que demuestran el valor concedido por el Estado cubano a los adultos mayores.

Miremos, entonces, a nuestro alrededor para ver si en nuestro entorno más cercano y en el social, hacemos, realmente, lo que esperan, necesitas y merecen nuestros “viejitos”.

Viejitos
Viejitos
¿Cuántos recuerdos, anhelos y hasta esperanzas pasarán aún por la mente de este anciano villaclareño?
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