- Una investigación revela detalles inéditos del vínculo entre Escocia y la revista para niños escrita por José Martí
El escritor avileño Félix Flores obtuvo mención en el Premio de la Crítica Cintio Vitier por Más sobre La Edad de Oro, libro investigado, y escrito a cuatro manos con el profesor británico Arun Sood.
Félix nos recibe en su casa, en la calle República de la ciudad de Ciego de Ávila. La sala, pintada de un rosado oscuro, es una biblioteca con estantes de concreto fundidos a la pared. Allí, bien alineados, se ven libros, todos en inglés, sobre historia y literatura de países de habla inglesa.
Porque Félix, además de escritor, es periodista, profesor de la Universidad Máximo Gómez Báez, editor y (muy importante) traductor e investigador. A su haber tiene, entre otros, el Premio de Investigación Cultural Juan Marinello en 2001 y el Premio Videncia 2002 por su libro Traspasos de La Edad de Oro (Ediciones Ávila, 2002); también el David, el Dador y el Cubaliteraria.
Ahora llega el Cintio Vitier, con un estudio donde se revela la influencia escocesa en la revista para niños escrita por José Martí. Uno abre el índice de Más sobre La Edad de Oro, lee la introducción, los capítulos y reconoce que está ante el descubrimiento de donde salieron en buena medida las crónicas para una de las obras más mencionadas del Apóstol.
Ante tanta información, ante tanta búsqueda, uno se queda pensando, mientras Félix dice que va a traer café: «Oye, Félix, ¿tú no tienes apagones?». Él se echa a reír: «Como todo el mundo, compadre». «Entonces, ¿cómo tú haces para investigar tanto?». Félix prueba un poco de café y responde: «Con un power bank, para mantener la energía de la linterna del celular y una lamparita». Te mira y sonríe: «Así mismo. El apagón molesta, pero no se puede convertir en el centro del mundo».
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«Todo ha sido muy orgánico —explica—. Yo he trabajado La Edad de Oro desde hace muchos años. Ese fue el primer libro que leí de niño; tendría seis o siete años tal vez. Lo que pasa es que, al graduarme de Lengua y Literatura Inglesa, me interesó la presencia de las traducciones en el libro. O sea, ver al Martí traductor.
«El primer paso fue con Traspasos de La Edad de Oro, donde me acerqué a las traducciones poéticas que hizo Martí. Y ahí me encontré con una traducción de Vida y trabajo, obra del escritor escocés Samuel Smiles. Para La Edad de Oro, Martí tradujo el tercer capítulo. En inglés se titula Grandes jóvenes, pero al español el Apóstol lo nombró Músicos, poetas y pintores. ¿Quién era Samuel Smiles y por qué Martí había hecho esa traducción? Por ahí fui directo a Escocia, pero había algo más».
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Al recordar su adolescencia, en el colegio de Rafael María de Mendive, Martí contó que había intentado una traducción de la obra de teatro Hamlet, de William Shakespeare. Al no poder avanzar, continuó la labor con Las Lecciones populares americanas
«Las Lecciones… o The american popular lessons —aclara Félix— era un libro para la enseñanza primaria, preparado por la escritora y educadora norteamericana Eliza Robbins. Allí se compilaban textos para niños, escritos por narradores famosos y Martí lo usó para aprender inglés».
Bajo la pista de Smiles y la confesión de Martí, Félix comenzó a revisar Las lecciones americanas, y lo que encontró le hizo abrir los ojos. ¿Por qué nadie se había dado cuenta antes? Mientras cursaba un doctorado por la Universidad de Stirling, en Escocia, sus inquietudes se las comentó a Arun Sood, profesor de Literatura de la Universidad de Exeter. Cuando terminó, Arun lo miraba asombrado. «¿Cómo se pudiera escribir sobre eso?», dijo. Y pusieron manos a la obra.
Félix Flores y Aron Sood en Escocia. Foto: Cortesía del entrevistado
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Resulta que La Edad de Oro tiene una influencia muy grande de Las lecciones americanas. «Por otra parte —precisa Félix—, en ellas existe un fuerte elemento escocés. Los libros están llenos de historias de esa nación, y esos detalles eran un contacto grande entre ambas publicaciones».
Con paciencia asiática, ambos investigadores se dedicaron a comparar páginas de Las lecciones populares americanas con La Edad de Oro, y a buscar en otras fuentes las señales que sugerían los escritos. El final fue revelador.
«La historia de la cuchara y el tenedor —precisa Félix—, en el último número de La Edad…, guarda una relación directa porque en Las lecciones… hay dos artículos seguidos sobre la fundición de metales y la fabricación de monedas; pero Martí los convirtió en uno, dedicado a la fabricación de cubiertos. En Las Lecciones…, además, aparecen tres capítulos a tres héroes bíblicos: Moisés, José y David. En La Edad de Oro, los tres héroes de Martí son Bolívar, Hidalgo y San Martín».
El patrón compositivo, según el estudio, es muy alto. De los diez artículos de La Edad de Oro, nueve examinan a hombres de distintas nacionalidades, lo que se corresponde con el libro de Eliza Robbins. La exposición de París, es un ejemplo. Un juego nuevo y otros viejos, también.
«Llegamos al punto de sostener la tesis de que Martí, a la vez que escribía La Edad de Oro, releía Las lecciones populares americanas porque existen ideas muy explícitas en ambos títulos. Hay una parte en la que el Apóstol habla de que los amos mataban a los esclavos cuando no decían dónde había más oro. Eso está en Las lecciones…».
En esta última hay secciones, como El elefante, que Martí reflejó en la historia Cuentos de elefantes, en el cuarto número de la revista. Por otra parte, hay naciones tratadas de modo muy específico en ambos títulos. Es el caso de La tierra de los anamitas, sobre Vietnam.
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Félix comenta: «Queda mucho por decir. Se debe profundizar, por ejemplo, en los temas lingüísticos y la comparación entre las traducciones y los originales. También en la presencia de Escocia en Martí, que es hablar de esa huella dentro de la cultura cubana. El cardo y la ortiga son plantas escocesas, utilizadas por el Apóstol en su poesía. En varios de sus trabajos, nuestro Héroe Nacional muestra citas de Robert Burns, poeta escocés que escribía en esa lengua, no en inglés.
«Desde el 2018, Aron Sood y yo trabajamos esa presencia de Escocia. Walter Scott tuvo una influencia muy grande en los círculos intelectuales del siglo XIX en Cuba. José de la Luz y Caballero lo visitó en su casa. La novela Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde, tiene una influencia importante del Waverly, de Scott. En Martí, sin embargo, lo básico son Las Lecciones…. Estudió por ellas; cuando comenzó su trabajo de traductor, ya las había leído; pero, sobre todo, en ellas se adentró en Escocia con sus autores, sus obras, historias y figuras. Por ese camino andaremos».
Tomado de Juventud Rebelde