Turismo avileño a un año de pandemia

Antes de que se nos hicieran comunes los números de tres y cuatro cifras que describen contagios diarios, antes de que el primer caso de COVID-19 llegara a Ciego de Ávila, el destino turístico Jardines del Rey ya se movilizaba en favor de la seguridad de clientes, trabajadores y la población en general.

A un año desde que se introdujera el virus a la Isla (11 de marzo de 2020), vale recorrer la recuperación del sector en la provincia, que no ha dejado de trabajar, incluso, con las fronteras cerradas.

Ya el 20 de marzo Invasor reportaba que se efectuaba una estricta vigilancia en el Aeropuerto Internacional Jardines del Rey, en busca de síntomas, y que para el aislamiento de sospechosos estaban previstos dos locales en hoteles y la clínica internacional.

Cuatro días después ya habían regresado a sus países todos los clientes hospedados allí, y los de casas de renta en las ciudades avileñas. Los canadienses y rusos a través de vuelos desde la cayería, y el resto desde La Habana.

En adición, se suspendió la actividad hotelera, la renta de autos y las excursiones. A puertas cerradas se mantuvieron equipos de mantenimiento, que permitieron recuperar cerca de una centena de habitaciones fuera de orden.

Infografía

Desde entonces y hasta la reapertura, fueron reubicados en labores de la agricultura, la seguridad y protección de locales, la asesoría en cocinas y los centros de aislamiento cerca de 1 000 trabajadores, a la vez que otros reorientaban servicios como los de panadería y limpieza a las ciudades.

El 19 de julio se reportaba sobre la capacitación de hasta 4 300 trabajadores para el cumplimiento de los nuevos protocolos, de cara a la reapertura. Las bases de campismo y hoteles de Islazul asumieron el turismo nacional durante el verano, etapa en la que los indicadores epidemiológicos de la provincia volvieron a complicarse.

Para mediados de julio, Iyolexis Correa Lorenzo, delegada de ese ministerio en Ciego de Ávila, anunció que se abrirían hasta seis hoteles para los clientes, a los que se les tomaría una muestra de PCR al arribo, y se les informaría de las normas sanitarias que debían cumplir.

Las instalaciones hoteleras y extrahoteleras fueron certificadas con la condición de Turismo más Higiénico y Seguro, y los turnos de trabajo ascenderían a siete días en los cayos y siete días en casa.

Fueron siete turistas bahameses los que estrenaron el destino, para los que trabajaron 23 empleados del Hotel Pullman Cayo Coco. En ese momento, Invasor destacó que, a pesar de que el número de clientes no era elevado, lo significativo era la confianza en el turismo cubano, a pesar de provenir de un país con mayores ingresos que Cuba por ese concepto.

En septiembre arribó un vuelo de Air Canada con 104 vacacionistas de ese país, todos negativos a la COVID-19. Con ellos se activaron cuatro hoteles, y se reafirmó la preferencia de ese mercado por el turismo cubano.

El mercado ruso se retomó en noviembre, cuando la aerolínea Norwind trajo a 429 pasajeros. Ya habían llegado a Jardines del Rey 1 402 viajeros desde septiembre, y se destacaba la efectividad de las tres líneas de vigilancia implementadas en el Aeropuerto.

La temporada alta trajo al destino un total de 9 000 clientes, mientras que Cuba se convertía en líder de las búsquedas de viajes al Caribe entre ingleses, franceses y norteamericanos.

Aquí la opinión de Invasor.

Con el deterioro de los indicadores de salud en la provincia, Correa Lorenzo informó al Consejo de Defensa Provincial, el 3 de febrero, que las operaciones se mantendrían con el personal mínimo indispensable, 17 días antes de que la directora municipal de Salud en Morón alertara sobre la necesidad de volver a los turnos de trabajo de siete por siete días, para disminuir los contagios al interior de la cayería.

A principios del presente mes, Invasor comentaba sobre la existencia de controles de foco en lugares con baja incidencia del virus hasta el momento, entre los que contaba a Jardines del Rey.

No obstante, las restricciones sanitarias han demostrado ser más aliadas que trabas en la recepción de vacacionistas. Solo en febrero arribaron 7 000 al destino, casi la misma cantidad que en toda la temporada alta de 2020.

Jardines del Rey se ha convertido en el destino que recibe más vacacionistas en el país, principalmente desde Rusia. La recuperación del turismo avileño ya tiene datos que mostrar.

Tomado de Invasor. Amanda Tamayo Rodriguez

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