Apoyan educadores y estudiantes enfrentamiento a la COVID-19 en Ciego de Ávila

Trabajadores del sector educacional y estudiantes universitarios aportan su esfuerzo en Ciego de Ávila para apoyar tareas de alta prioridad y revertir la compleja situación epidemiológica que presenta la provincia, en especial el municipio cabecera, por la alta tasa de incidencia de casos de COVID-19.

En respuesta al déficit de personal en el hospital Antonio Luaces Iraola, afectado por un evento de transmisión del coronavirus SARS-CoV-2, desde hoy la brigada Ernesto Guevara, formada por 15 educadores, asume labores de limpieza en ese recinto.

Bárbara Rodríguez Milián, directora provincial de Educación, señaló que están creadas todas las condiciones de seguridad para la protección de esos trabajadores.

Precisó a la prensa que personas sospechosas de padecer la COVID-19 se mantienen aisladas en escuelas de esta central provincia, donde reciben el acompañamiento y apoyo de maestros y otro personal del sector.

Asimismo, afirmó que unos 20 centros internos de todos los municipios tienen listas capacidades y condiciones higiénicas para atender a los casos enviados por el sistema de salud, de ser necesario.

Ante el cierre temporal de las instituciones educativas, los colectivos resguardan sus centros, mientras otro grupo de profesores contribuye, a distancia, al repaso de estudiantes de todos los niveles, puntualizó Rodríguez Milián.

Los estudiantes universitarios volvieron a reactivar el contingente 97 años por Cuba, con el propósito de apoyar a los ancianos que viven solos y a otras personas vulnerables propensas a contagiarse con el virus que causa la COVID-19.

Un primer grupo de esa fuerza juvenil trabajará junto con los presidentes de los diez consejos populares del municipio capital, el más comprometido epidemiológicamente.

Hansel Lorenzo, presidente de la Federación de Estudiantes universitarios (FEU) en la Universidad Máximo Gómez, destacó en su perfil de Facebook que otra brigada de 12 jóvenes consagrados y comprometidos asumen diversas tareas en esa institución, que funge ahora como centro de aislamiento para sospechosos de la COVID-19.

Estamos tomando todas las medidas de seguridad establecidas, señaló Lorenzo, quien se mantiene durante 15 días junto a sus compañeros en zona roja repartiendo alimentos, velando por la limpieza e higienización de los cuartos y hasta cooperando como soporte emocional de los aislados.

«Este es nuestro deber, es nuestro tiempo», manifestó para resumir el sentir de todos los que apoyan el enfrentamiento a la pandemia desde disímiles funciones.

Ciego de Ávila presenta hoy la tasa más alta de incidencia de casos positivos por coronavirus en el país, con 30,20 por cada 100 mil habitantes, y 136 confirmados desde que comenzó el rebrote el pasado 25 de agosto.

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