Continúan arroceros avileños montaje de secadero de arroz
Arroceros de Ciego de Ávila, sin descuidar las medidas higiénico-sanitarias por la COVID-19, continúan con el montaje de un secadero en el municipio de Bolivia que permitirá a la provincia ahorrar combustible y disminuir el porcentaje de granos partidos en los molinos, que hoy está en 20.
La instalación de la tecnología, procedente de China, está a un 50 por ciento de ejecución y contará con tres silos de 500 toneladas cada uno y una capacidad de secado diario de 37 toneladas.
Eddy Torres Acosta, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Atención a Granos Bolivia, precisó a la prensa local que los agricultores avileños del sector cooperativo y campesino podrán llevar directamente los volúmenes cosechados del corte a la industria.
Explicó que para el proceso de secado se empleará indistintamente cascarilla, electricidad y diésel.
Para proseguir con la inversión, valorada en unos cuatro millones de pesos, cuentan con los recursos materiales necesarios que exige la parte tecnológica, prevista a concluir en diciembre venidero según el cronograma, detalló Torres Acosta.
En 2019 el sector arrocero en Ciego de Ávila puso en marcha un nuevo secadero de arroz, ubicado en la Unidad Empresarial de Base Molino Secadero Raúl Cervantes, de la localidad de Falla, en el municipio de Chambas.
Juan Carlos Balmaceda Hernández, director general de la empresa arrocera Máximo Gómez, precisó a la Agencia Cubana de Noticias que la tecnología moderna, proveniente de Brasil, además de crear capacidades para apoyar ese proyecto, propicia ahorro de combustible, pues opera con el tres por ciento de la cascarilla que produce el arroz.
La tecnología consta de cuatro silos que pueden almacenar mil toneladas cada uno, una torre de secado de unos 25 metros de altura y con capacidad para 60 toneladas, un basculante, cuatro silos de proceso y uno para la materia prima (cascarilla) que el horno emplea como carburante, agregó.
Balmaceda Hernández dijo que con la entrada en funcionamiento de la nueva máquina (horno) logran que en cuatro horas 30 toneladas de arroz alcancen entre el 12,5 y el 13,5 por ciento de humedad, rango permisible para una buena calidad en el producto, así como también asimilar y procesar el grano que produzca el territorio de una manera más eficiente y a la vez asumir con más éxito los picos de cosechas que ocurren en los meses junio-julio y noviembre-diciembre.
Sobre la siembra del demandado alimento, añadió que actualmente puntualizan con cada uno de los productores las potencialidades reales con vista a las plantaciones de mayo, junio y julio, pues limita el déficit de insumos, fundamentalmente el de urea, fertilizante nitrogenado que junto con el nitrógeno, el fósforo y el potasio se emplea en los estadios posteriores del crecimiento del arroz para garantizar mayores rendimientos.
Ante esa dificultad utilizamos los abonos orgánicos, entre ellos laibono, codafol y bayfolán que aportan varios de los elementos nutritivos indispensables para el desarrollo vegetativo normal del grano, acotó.
El Programa de Desarrollo del Arroz en Cuba necesita del aporte de sus productores para reducir las importaciones, pues anualmente solo se obtienen unas 200 mil toneladas de las 700 mil que demanda en ese periodo la dieta diaria de los poco más 11 millones de habitantes del país.
