Los vecinos del barrio donde está enclavado el parque Jagüey en Ciego de Ávila, tienen que haber sentido la alegría y motivación de artistas aficionados y profesionales este 14 de julio, tras la puesta en escena del espectáculo Alma Ahs, que por más de 40 minutos supo equilibrar talento y deseo.

Así se demuestra que cuando el sistema de la cultura se aúna, el arte llega a la comunidad y, con lo mismo, se amplifica el verdadero propósito de la política cultural cubana.

¿Qué se necesita para lograr tal cometido? Primero, ganas y deseos de ir contra las crisis y las deficiencias. Luego sortear los obstáculos desde el compromiso, con creatividad y, sobre todo, prevención. Y esto se puso de manifiesto de una manera muy sencilla. La Ahs llevaba audio con corriente eléctrica, pero llevaba una variante de bafle bluetooth para en caso de emergencia. Hubo apagón en medio de la presentación más no hubo vacío cultural. El espectáculo continuó. Eso es prever, hallarle solución a un problema todavia inexistente hasta el momento del corte del fluido eléctrico. Lo que importa es que la actividad se dé y que los comunitarios pudieran disfrutar de al menos 40 y tantos minutos de arte sanador.

Por eso, cuando Pasos y estilos que dirige Roly, desde la casa de la cultura José Inda Hernández, abrió el espectáculo con sus bailarinas hermosas y coloridas, la gente se veía alegre, como desconectada de sus problemas diarios.

Por otra parte, las familias de los artistas, se notaban orgullosas viendo a sus peques danzar, actuar, dándolo todo en el escenario improvisado como si fuera el show más vistoso del mundo.

Cuando la pequeña compañía Polichinela que lidera Maribel Rodríguez salió a proscenio, las cosas obtuvieron un matiz diferente. Ya no solo era baile y música, era actuación, marotes de piso danzando para todos desde la cultura más autóctona.

El Polichinela mantuvo su paso tradicional con la narración y la poética siempre fabulosa tan promovida por Yosvany Abril Figueroa y mantenida por su actual director Rafael González Álvarez. La cara de los presentes era la pura estampa del agradecimiento y del goce espiritual. El arte tiene en sus formas ese propósito, aunar, salvar, poner alas.

La Ahs no tiene en su membresía avileña compañías de danza, pero la casa de la cultura y artes escénicas, sí. Con una simple llamada de coordinación todo es posible. La Ahs todavía es el motor impulsor, ganas le sobran para mover montañas y seguir creando como si el futuro de la nación que somos estuviera en juego por tanta inamovilidad cultural.

Por Vasily MP

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *