La injusticia no puede respirar

Homenaje de la comunidad a George Floyd

La imagen de ese hombre con uniforme, que posó para la cámara con las manos en los bolsillos mientras apoyaba su rodilla durante 8 minutos y 46 segundos en el cuello del  otro hombre que yacía indefenso esposado en el suelo,  con desventaja agonizante, sacudió al mundo, el pasado 25 de Mayo. Desde entonces multitudes de personas  exigen justicia por la muerte George Floyd quien fue arrestado por 4 policías locales en el vencidario de Powderhorn, en la ciudad de MineápolisMinesota (Estados Unidos).

El hecho ocupa los titulares de numerosas televisoras y agencias de noticias del mundo, pues aún genera protestas en diferentes países en contra la xenofobia, los abusos policiales y el racismo. Hasta el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lamentó el suceso en su cuenta en TWITER.

“…Nunca antes había visto que los sindicatos y que tantos oficiales y líderes policiales condenaran públicamente a otro..” , declaró a  la BBC, Jonathan Blanks, experto en justicia criminal e investigador en The Foundation for Research on Equal Opportunity (FREOPP), centro de estudios en Washington, DC. Sin embargo, a pesar la gran repercusión internacional, de las diferentes opiniones y posturas de mandatarios, partidos, gobernantes  politólogos y de su tratamiento en los medios de comunicación, al hablar del caso George Floyd, la mayoría de las fuentes, medios de prensa, seguidores del tema visualizan los efectos o las causas, pero pocos se refieren a las soluciones para terminar con historias como las de Floyd.

George Floyd era negro, pero también tenía familia, tenía amigos, tenía una vida, era un hombre, tenía un valor. Él  es otro más en la lista de muchos que en Estados Unidos fueron víctimas de tales manifestaciones. Antes se dió el caso de Eric Garner, quien murió el 17 de julio de 2014 , en Staten Island, Ciudad de Nueva York, después que un oficial del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) lo estrangulara durante unos 15 a 19 segundos mientras estaban arrestándolo. Él también repetía: “no puedo respirar”. Todavía se recuerda fallecimiento el 6 de julio de 2016 de Philando Castile cuando fue fatalmente tiroteado por un oficial policía de St. Anthony, en un acto de  detención policial. Las estadísticas apuntan que desde 2005 más de 15000 personas murieron en EUA por disparos de un policía en servicio, de los cuales sólo 35 fueron condenados por un crimen.

Dos semanas después de la tragedia de Mineápolis, continúan las protestas por la muerte de Floyd. Desde distintos estados o ciudades de América o Europa, se reclama justicia. Las expresiones superan las diferencias entre el origen y el color,  entre el victimario y la víctima. Diríamos entonces que son una reacción a la necesidad de  reformular el actual modelo del sistema político estadounidense, con estrategias a favor de los derechos civiles de la mayoría.

desde el propio 25 de mayo, se realizan multiples manifestaciones en diferentes países, para demandar justicia por las muerte de George Floyd

El panorama, revela el rechazo a las brutales formas de represión y control de quienes intentan desmovilizar a los participantes en las marchas, la violencia entre los antagonistas, la heterogeneidad de los movimientos sociales   en  su lucha por una mejora de sus intereses económicos, la insuficiente voluntad del estado de eliminar la desigualdad de oportunidades y la discriminación. Floyd, es resultado de una tradicional cultura política en la que están imbricados tanto los negros, como los blancos, que nacieron o se formaron con la influencia de este contexto .

Pero la destreza mediática que mueve al mundo, la activa participación de los diferentes grupos sociales en la lucha política, la pluralidad de los escenarios de confrontación, la combinación de tácticas convencionales, con discursos movilizadores para la acción colectiva, la aparición de símbolos político o culturales de gran resonancia dentro de la opinión pública, marcan el camino de quienes miran hacia al futuro.

Y es que detrás de la presunta inferioridad de Floyd, de Garner, de Castile y otros tantos afrodecendientes, hay razones más que suficientes para clamar justicia. Ellos no murieron por ser negros, pudo ser  otros, con  diferente  color de  piel, con otra descendencia. El policía no mato a un negro, mató a un hombre.

Hay que buscar la solución a los conflictos que laceran la equidad, es necesario trocar las disonancias en sinfonía, combatir todo absolutismo colonial, la falta de libertades, todo tipo de opresión ideológica, sexista, feminista, económica o  ideológico, que subyace en  una estructura social, porque como dijera José Martí , en su texto periodístico Mi Raza, escrito en el año 1893 …»Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro…”.

Hoy la realidad que vivimos, demuestra que hay que apostar por los sueños. Recordemos a Mártir Luther King,  uno de los grandes luchadores de la paz y la igualdad entre los seres humanos en aquel histórico discurso que  pronunció el 28 de agosto de 1963, al finalizar la marcha en Washington.

Algo continúa mal y no es solo con el negro, con el latino, el afro descendiente o el indio Algo anda mal con la raza humana, con la paz y la justicia. Ese algo que nos hace continuar  la lucha por Respirar.

 

 

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