Los 15 de Yara

Cuando ella cumplió 15 años, estaban de moda las tradicionales fotos y los vals, aunque algunos preferían la fiesta con los amigos y hasta un viaje a unos de esos parajes hermosos de esta isla, para así sacarle provecho al ahorro que por muchos años colectaban los padres.

Así celebran sus 15 primaveras casi todas las muchachas cubanas, quienes luego de colgar la ampliación en la pared, pasan las instantáneas de mano en mano y cuentan entre risas las anécdotas del depilado de las cejas, el peinado y el ensayo de los tacones.

Esta celebración especial se convierte en uno de los acontecimientos más importantes para el resto de su vida, pues es un momento único e irrepetible, pero toda regla tiene su excepción, porque Yara Carbonell de nuevo está cumpliendo 15 años.

Al rememorar ese día ella mantiene el mismo brillo en su mirada, y la suave sonrisa, aunque sus palabras trasmiten la madurez de una profesional, que sin desnudar toda su inocencia, arropó en sus sueños de adolescente, la responsabilidad de una joven.

Ella tenía 24 años cuando formó parte de aquel grupo. Me cuenta que se graduó el 19 de septiembre de 2005 y hoy al redactar estas líneas confieso que cometí un gazapo periodístico, porque en la curiosidad por conocer su historia, olvidé preguntarle porque fue ese día, y no antes como suele ocurrir cada año en el mes de Julio.

Pero sí algo me quedó claro, mientras nos escribíamos por el Messenger de facebook, era que que le costaba trabajo hablarme de ella, decir la excepcional estudiante que fue, mientras se formaba como Doctora en Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas José Aseff Yara de Ciego de Ávila y que era una de las jóvenes integrales y mejores graduadas de ese año.

A mí me faltó el dato, pero no me falló ese sexto sentido de leer mucho más allá de sus palabras, de interpretar sus significados y de chismosear en su página de face, con algunos de sus maestros y sus amigos.

   

Bastaba además conocer su familia, para no tener dudas de sus valores. Lo demás constaba en fotos y en su más reciente resultado profesional. Me respondía de forma mesurada cada una de mis preguntas, en las que yo parecía un niño de tres años en la etapa de ¿los por qué? pues a pesar de ser una entrevista atípica, me trasmitía la emoción en cada palabra, al escribirme:

Yara : Me gradué el 19 de septiembre de 2005. Justo ese día se fundó la Brigada Henry Reeve.

Periodista: Entonces… tú estabas allí, ¿cerca de Fidel?

Yara: Si, si. Fue épico, inolvidable. Lo pude ver de cerca en dos ocasiones. Yo integré ese primer grupo de la brigada, estaba entre los seleccionados para cumplir con esa tarea.

Yara Carbonell, era una de los 80 médicos que protagonizarían la epopeya que desde entonces realizan los miembros de este contingente desde hace 15 años por todo el mundo.

El mérito de estar entre los primeros de ese grupo de profesionales de la salud, era responder con su compromiso a la idea del Comandante Fidel, cuando apenas sólo se tenía amor y vocación por una carrera, que recién comenzaba y en condiciones muy diferentes a lo que les esperaba en lo adelante.

      

Yara: Me gradué en septiembre, y dos meses después partí para Paquistán, luego que un terremoto dejó en ruinas a varias ciudades de ese lejano país, y los médicos fueran pocos ante tan grande catástrofe. Allí estuve 6 meses. Era la primera vez que Yara salía tan lejos de casa.

Su primera experiencia, allá al otro lado del mundo con otro idioma, cultura y una temperatura, muy diferente al clima de su tierra tropical. Pero bastó medio año para entrenarse, resistir las ausencias, adaptarse a otra sazón insustituible a la de mamá, arroparse sin el abrazo de papá y de su mejor amigo: su hermano.

En Mayo de 2006 regresó a Cuba, pero su estancia fue breve. Me cuenta que al mes de regresar a casa, ya alistaba sus maletas. Esta vez su viaje era para Bolivia. Allí otra vez puso a pruebas su capacidad y humanismo. Conoció otra de las caras de la insalubridad, pero también el calor del latinoamericano, ese que no tiene las bondades que ofrece el sistema de salud a cualquier cubano que nace en su isla.

El tiempo lo aprovechó además para realizar estudios y hacer la especialidad en Medicina General Integral.

  

Durante su estancia en Bolivia formó parte de la Brigada artística que le rindió homenaje al Che en la Higuera.

Yara : Luego de regresar de Bolivia, hice dos diplomados en terapia intensiva y luego salí para Venezuela a trabajar en las salas de terapia de un CDI en Caracas diciembre 2010 a 2012, regresé a Cuba en el 2012 y trabajé 2 años como MGI hasta que decidí hacer mi segunda especialidad: Inmunología.

Hoy Yara es Doctora Especialista de primer Grado en Inmunología y trabaja en el Hospital Doctor Antonio Luaces Iraola de Ciego de Ávila. Mantiene la alegría y jovialidad de una quinceañera, que le encanta la buena música, el cine, leer un buen libro, y pasear a su mascota.

Ella también extraña su Habana, la ciudad que le robó el corazón y que desanduvo entre conciertos y viejos rincones coloniales, la que impregnó su olor a salitre y la hizo cantar muchas veces, la que desde entonces la identifica con un bello turbante que al estilo de Telmary, le da color a sus rizos que resaltan su esencia afrocubana.

Ella volvió a cumplir 15 este años, pero ahora es una chica muy madura que apuesta por el cambio de mentalidades, por una cultura que transforme las formas de reconocimiento del lugar de las mujeres en el mundo: su cuerpo, su palabra, su hacer, su pensar, Yara la joven doctora que fundó la Brigada Henry Reeve celebra este 3 de diciembre con otro encargo social que demuestra que cumplir 15 años, es mucho más que pasar de niña a mujer.

Un comentario sobre “Los 15 de Yara

  • el 15 enero, 2021 a las 12:37 pm
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    Que alegría leer estas palabras en dedicación a Yara, una excelente persona y especialista, que por suerte de la vida atiende a mi hijita y lo ha hecho con gran profesionalidad y amabilidad . Me sumo a este reconocimiento, que aunque es un poco tarde, al verlo no pude dejarlo pasar.

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