Los centros educacionales también trazan sus estrategias para la etapa recuperativa

Aunque en la mayoría de las instituciones pertenecientes al Ministerio de Educación no se recibirán estudiantes en los próximos dos meses, sus trabajadores se incorporan a estos centros, desde la primera fase de recuperación, para alistar el reinicio del curso escolar 2019-2020 y preparar, igualmente, el inicio del período lectivo correspondiente a los años 2020-2021.

Los profesionales de este sector ocuparán sus días, hasta el 18 de julio, en crear condiciones para garantizar el retorno de los alumnos a las aulas. Tales acciones incluirán la evaluación de la labor realizada en el trabajo a distancia, darle solución a los problemas de hacinamiento que existen en algunas instituciones, principalmente de la enseñanza primaria, y reglamentar las medidas sanitarias que deben cumplirse en dichos centros. Cada claustro debe diseñar lo que ocurrirá en septiembre en materia de horarios y calendarios de exámenes.

En esta fase inicial de la primera etapa recuperativa continuarán trabajando los círculos infantiles, que no habían cerrado, aunque un número importante de ellos dejó de prestar servicios debido a las facilidades salariales y laborales que se les dieron a las madres trabajadoras. Hasta este jueves se habían reincorporado a estos centros más de 6 600 niños. El horario de entrada se mantiene hasta las 9 de de la mañana y el de salida a partir de las 3 de la tarde.

Ena Elsa Velázquez, Ministra de Educación, informó en el programa televisivo Mesa Redonda, que se otorgarán las plazas de los círculos infantiles para el segundo año de vida, o sea, los pequeños que nacieron en los meses de marzo, abril, mayo y junio del 2019. También se iniciará el proceso de adaptación para los que ya tenían su plaza asignada antes del inicio de la epidemia en Cuba.

Aquellos alumnos de la enseñanza primaria, cuyas madres deben incorporarse en esta primera fase a sus centros laborales, serán atendidos en semiinternados que cada territorio habilitará con este fin. En ellos deben cumplirse las normas higiénicas y sanitarias que ya son habituales como el uso del nasobuco, la pesquisa diaria y la aplicación del hipoclorito en las manos.

La titular del sector comunicó también que los profesores que se encuentran en villas de alojamiento, principalmente en la provincia de La Habana, regresarán a sus territorios entre el 15 y el 18 de julio. Una vez se encuentren en sus lugares de residencia no deberán cumplir períodos de cuarentena pues se están realizando gestiones para aplicarles pruebas diagnósticas del COVID-19.

En el próximo mes, además, se le otogarán las carreras a los alumnos que cursarán las escuelas militares Camilo Cienfuegos, y se hará la entrega pedagógica a los que iniciarán el ciclo corto ofertado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Este primero de septiembre volverán a las aulas los estudiantes cubanos para concluir el período lectivo pausado por la situación epidemiológica del país. «Cada cual reiniciará en el mismo año de vida, curso y grado en que se encontraba antes de interrumpirse las clases», aclaró la titular del ramo.

La segunda fase, está concebida en 3 y 4 semanas iniciales para consolidar los contenidos, posteriormente se destinarán 3 semanas para las revalorizaciones. El 12 de octubre se harán las entregas pedagógicas de un nivel educativo a otro, y el 19 de ese mes podrán efectuarse las matrículas en los centros docentes. Durante los últimos días de octubre, los grados terminales realizarán sus graduaciones, sin provocar la aglomeración de personas.

En lo referente al uniforme escolar, una de las inquietudes más comunes entre los padres cubanos, Ena Elsa Velázquez dio a conocer que se garantizarán en su totalidad para los nuevos ingresos, aunque se trabaja intensamente para cubrir las necesidades de todos los estudiantes cubanos. Este propósito se ve limitado por la disminución de importaciones al país, en las que se incluían todos los tejidos usados para la confección de estas vestimentas.

El curso 2020-2021 iniciará el 2 de noviembre, y dispondrá de 9 semanas menos que los anteriores. Para este período se aplicarán las adaptaciones curriculares elaboradas por especialistas de diversas instituciones , y que no implican disminución de contenidos. En 31 semanas lectivas los estudiantes del país recibirán los conocimientos correspondientes al grado que cursarán mediante la búsqueda de estrategias como la emisión de teleclases. Para evitar la concurrencia masiva de los alumnos a las escuelas se decidió, también, dividir los niveles de enseñanza en los horarios de la mañana y la tarde. Ello, junto al resto de las medidas sanitarias, contribuirá a evitar posibles rebrotes del virus del SARS-CoV-2.

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