Pasajes de una historia
La lucha clandestina fue la antesala del triunfo revolucionario de 1959, el central Violeta, hoy Primero de enero no fue la excepción.
María Dalila Suárez Alonso es una de tantas mujeres que desestimó el peligro para aportar su granito de arena.
“Nosotros hacíamos pequeñas cosas, aunque si se sabía en ese entonces nos habría costado caro, regábamos alcayatas, propagandas en la escuela metodista, donde yo estudiaba, hacíamos cocteles molotov para nuestros compañeros de lucha, brazaletes del 26 de julio y recogíamos dinero para apoyar la causa, que se lo entregábamos en el café central a Joseito Sánchez, el jefe de nosotros en ese entonces” expresó Dalila a este reportero.
Comenta además “A la casa de al lado de la mía iba un guardia del ejército de Batista, que creo era Cabo, y le decíamos que nos acompañara a tomar helado porque le teníamos miedo a los barbudos y nos fuera a pasar algo, pero siempre se quedaba en el portal conversando con amistades, entonces le podíamos entregar a Josito o Pimentel, otro de los nuestros, el dinero recaudado… Por cierto, cuando triunfa la Revolución, salimos gritando para la calle y ese hombre nos dice –pero ustedes son bobas, no saben que esos son de los barbudos de la Sierra, que Batista se fue ya y ellos toman ahora el poder -y nosotros le dijimos… Claro, la gente nuestra, no ves que te utilizábamos para la lucha clandestina” y entre sonrisas continúa su testimonio.
“Lo otro fue a Yolanda mi hermana la iban a ahorca para hacer un escarmiento, porque era revolucionaria y eso era el primero de enero, es entonces cuando le avisan a mi cuñado y rápidamente se fueron para Oriente y de allí, ella y su hijo mayor de 13 años se alzaron con los rebeldes”
No podía faltar la pregunta ¿Qué representa para usted Fidel Castro? Brotó la emoción y con los ojos llenos de lágrimas expresó… “La vida mía, siempre hice lo que pidió, por difícil que fuera y eso no impidió mi condición de mujer, pues tuvimos un papel muy grande en la lucha clandestina en este territorio”
María Dalila Suárez Alonso sigue con la misma combatividad y efervescencia revolucionaria de sus años mozos, habida de transmitir su historia.
Es fundadora del Partido Comunista de Cuba (PCC), de la Federación de Mujeres cubanas (FMC), de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), del Banco Nacional de Cuna, hoy (BANDEC) y del Banco Popular de Ahorro (BPA) donde fue su directora hasta la jubilación, de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) y aun cumple tareas vinculadas con la defensa.
