Un cerco a la dignidad

Con el recrudecimiento del cerco estadounidense, la industria biofarmacéutica cubana reportó daños por más de 160 millones de dólares en el período enmarcado entre abril de 2019 y marzo de 2020.

Estas afectaciones son palpables en la adquisición de materias primas, piezas de repuestos e insumos para garantizar los medicamentos del Sistema Nacional de Salud, además de los proyectos de investigación.

La persecución financiera del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, con la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero, limita la producción de medicamentos y, por ende, el desarrollo de la Industria Biofarmacéutica, encargada de fortalecer la ciencia que garantiza una vida saludable.

Esto no solo afecta al pueblo cubano, afecta a su propia gente; el Heberprot-P, por citar un ejemplo, desarrollado en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), es el único medicamento de su tipo en el mundo para el tratamiento de la úlcera del pie diabético, y no puede exportarse al país norteño debido al cerco de su propio Gobierno.

Son muchas las alternativas que asumen los hombres y mujeres de ciencia de este archipiélago, para suplir el déficit de medicamentos provocado por el cerco que el enemigo del norte, impone a la dignidad y entre ellas, destacan los Centros de Producción Local de Fito y Apifármacos (CPL) que también sufren estos embates, al disminuir la variedad en las producciones, pues en la actualidad solo fabrican jarabes, extractos y tinturas, al no poder utilizar productos químicos importados.

En Primero de Enero este laboratorio recibe materia prima del jardín de plantas medicinales, ubicado en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Sabicú, encargada del suministro a este y otros centros de la provincia Ciego de Ávila.

A pesar de las afectaciones, que limita también la importación de envases de uso interno para la entidad y externo para los pacientes, el colectivo toma alternativas que garantizan la venta de los medicamentos que realizan.

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