• La sede de la Ahs avileña vuelve a ser el escenario idílico para que el joven músico avileño haga de las suyas

Que un estudiante como Lester Luis Delgado, de 4to año de nivel medio en guitarra de Las Tunas y miembro de la Asociación Hermanos Saíz (Ahs), haya dado un concierto en el patio de la Casa del Joven Creador un sábado por la noche, dice muchas cosas positivas.

También deja algo amargo entre los labios porque pareciera que es la Ahs en Ciego de Ávila de las pocas instituciones de la cultura que sigue dando conciertos nocturnos; espectáculos músico-danzarios; y hasta pasarelas de moda de alto vuelo como las de Guayza D’Frank.

Y se trata de querer más que poder. Fue una de las tantas actividades que realizan en el marco de la campaña Alma Ahs, que articulan por todo el país por la celebración del aniversario 40 de creada la organización y por el centenario del líder histórico Fidel Castro.

Por eso Lester se presentó de una manera tan modesta como desenfadada, con todas las de la ley para ofrecer un concierto de buena música cubana y algún que otro destello latinoamericano como de Oscar de León y su Dimensión Latina, con ese éxito de 1974, Llorarás.

Casi 45 minutos en escena, con apenas nueve temas musicales, y sin desviar la atención y el interés del espectador, dice mucho de su talento. Sobre todo, cuando creemos que vamos a ver un concierto más enfocado hacia la música clásica, o instrumental, jazzística; y descubrimos con cierta complicidad, que es todo lo contrario.

Un desfile de canciones bien escogidas, populares, intercaladas con algo de humor muy sutil y en espera de estar siempre a la altura de las expectativas. Desde una actitud provocadora de showman, pero con cierta timidez “porque fue mi primer concierto en un espacio así”, como le confesara a Invasor, se enfrenta a un público tan diverso como se puede concebir en una noche entre tantas crisis. Y ya en proscenio, por supuesto que tuvo que arriesgarse, “hice más temas de los previstos porque el público ameritaba eso”.

Lo primero que impresiona es la sobriedad de su vestuario. Concebido quizás para pasar desapercibido y que sea la música la verdadera protagonista, el intérprete sobresale por la versatilidad y la buena técnica instrumentista al tocar varios instrumentos de percusión menor, un bajo de seis cuerdas, la guitarra y, por supuesto, la voz como ente conductor de esta presentación.

Asunto este que prácticamente se roba la atención al lograr empastes orgánicos entre tres y cuatro voces que se intercalan entre coro y estribillo de una manera envolvente, especial, sui generis. Después impresiona el aparataje tecnológico con el que erige su show.

El pedal loop station para secuenciar los instrumentos que va grabando en vivo y reproduciendo en bucle para tocar encima, en varias capas, y cantar. Todo ello con una dramaturgia bien concebida en donde queda en evidencia que los músicos de su “banda” llamada LD, no pudieron asistir al concierto por diversos motivos y le toca a él asumir todo el reto. Reto que logra vencer de manera amena, aunque todavía tímida para el potenciar que el joven músico guarda bajo su manga.

Por el momento, no hay mucho que objetar de su presentación primeriza. La perfección llegará con el tiempo y la madurez escénica. En la actualidad, se le puede ver participando de la vida cultural de Las Tunas tanto en jornadas de concierto, como en peñas y espacios fijos dentro de la Ahs de esa provincia.

Tomado de Invasor 

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