Un fertilizante orgánico obtenido a partir de algas marinas recolectadas en playas de la cayería norte de Ciego de Ávila permite al Centro de Ingeniería Ambiental y Biodiversidad de esta provincia (CIBA-CA) mejorar la disponibilidad de nutrientes en el sustrato para propagar plantas de ecosistemas dunares.
Según declaró a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) Marisleys Castro Carrillo, jefa del proyecto Rehabilitación de Ecosistemas Dunares en Jardines del Rey en Promoción de un Turismo Sostenible, el producto —logrado en el Laboratorio de Ensayos Ambientales de la referida institución científica— demuestra eficacia en la germinación de semillas de especies autóctonas.
La especialista precisó que, el fertilizante, cierra además, un ciclo de economía circular que transforma un residuo costero en insumo para recuperar entornos turísticos degradados.
De acuerdo con la fuente, los compuestos del fertilizante orgánico favorecen la reproducción de especies nativas en el vivero, debido a que estimulan el crecimiento y reducen el estrés al que están sometidas en el ecosistema costero, como consecuencia de la baja disponibilidad de nutrientes y agua, el spray salino y la incidencia directa del sol.

Castro Carrillo explicó que con el uso del producto orgánico durante la fase pregerminativa, disminuye el estrés fisiológico que ocurre por el cambio de ambiente de las especies y se acelera el desarrollo radicular, lo que posibilita una fijación más rápida de la arena, mayor resiliencia del ecosistema dunar frente a la erosión y mantener la calidad paisajística que sostiene la actividad turística.
La nota de la ACN recuerda que las dunas costeras son ecosistemas frágiles que, en zonas turísticas, sufren el pisoteo, la introducción de especies invasoras y la pérdida de la cobertura vegetal fijadora de la arena, lo que exige procesos de revegetación con especies nativas adaptadas a la salinidad, el viento y la movilidad del sustrato.

El proyecto tiene sitios de intervención en balnearios de Cayo Coco (playas Larga y Las Coloradas) y Cayo Guillermo (playa Pilar), y ayuda a recuperar áreas que han tenido una actividad turística intensiva, con alta presión sobre las dunas.
A partir de esta intervención se precisa devolver el esplendor y la resiliencia a montículos de arena ubicados frente a hoteles e importantes zonas recreativas.
Castro Carrillo reiteró el propósito de contribuir a la integración de la biodiversidad y el turismo en los ecosistemas dunares del destino Jardines del Rey, con acciones de rehabilitación y adaptación al cambio climático para conservar los ecosistemas y promover el desarrollo de un turismo sostenible.
Tomado de Invasor