El Programa de Atención Materno-Infantil (PAMI) en Ciego de Ávila enfrenta dificultades para alcanzar las metas nacionales en sus indicadores clave, entre los que destacan la tasa de bajo peso al nacer, la mortalidad infantil y la mortalidad materna.
A pesar de los esfuerzos generales del programa, los resultados no han sido los esperados a nivel provincial, lo que indica la persistencia de factores de riesgo y casos adversos que afectan a madres y niños.
Según Liset Martínez Yanes directora del Pami en Ciego de Ávila se realizan acciones específicas en los centros y servicios de atención materna y neonatal, además de trabajar para fortalecer el trabajo en las consultas de atención a la embarazada, los hogares maternos y los servicios de obstetricia, entre ellos: identificar de manera más temprana y manejar de forma más estricta los embarazos de riesgo (como los de adolescentes, mujeres con anemia, hipertensas o con bajo peso), e incrementar las actividades educativas con las gestantes y sus familias sobre cuidados prenatales, nutrición, signos de alarma y preparación para el parto y el puerperio, son otras de las asistencias.
Aunque el programa aún no cumple con los indicadores nacionales, se encuentra en una fase de reorientación y fortalecimiento. La estrategia actual se centra en optimizar y hacer más efectiva la atención en los servicios maternos, con el objetivo de revertir las cifras negativas y reducir la incidencia de casos que afectan la salud de las madres y recién nacidos en el territorio.