• A las puertas del aniversario 66 de la FMC, cifras y testimonios confirman que en la mujer avileña descansa buena parte del futuro productivo de la provincia, sobre todo en el agro

Hay una certeza que los estudios demográficos repiten con la insistencia de quien no quiere ser ignorado: hasta el año 2030, el principal recurso laboral de Ciego de Ávila seguirá siendo la mujer. Lo confirma el informe Los recursos laborales de la provincia de Ciego de Ávila, elaborado por el Centro de Estudios Demográficos (Cedem) de la Universidad de La Habana junto a la Universidad de Ciego de Ávila (Unica), con el auspicio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). El documento es taxativo: la reserva laboral más importante de la provincia está en las mujeres, aunque su incorporación plena permanece limitada por las condiciones de trabajo, en actividades de bajo contenido técnico y, en no pocos casos, invisibilizada en los registros de la actividad no estatal.

Esa reserva no es un dato abstracto. Es Odelsys Valcárcel Pérez, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en la provincia, explicando con la certeza de quien recorre los diez municipios que hoy más del 47 por ciento de las avileñas están incorporadas al sector estatal civil, mientras un 33 por ciento ya se abre paso en el no estatal. “Las mujeres están buscando vías de que le den autonomía económica para ellas”, dice, y en esa frase cabe buena parte del reto que la propia investigación demográfica había anticipado años atrás.

Cuando el campo también tiene nombre de mujer

El informe del Cedem-Unica es elocuente respecto a un territorio donde la agricultura pesa como pocos renglones económicos: advierte que la reserva laboral femenina podría estar obstaculizada por las condiciones del trabajo rural y por la insuficiente cobertura de círculos infantiles, transporte y vivienda, factores que frenan justamente a quienes sostienen buena parte de la fuerza de trabajo agrícola del territorio.

Y sin embargo, ahí está la avileña, desmintiendo con hechos las estadísticas más frías. Valcárcel Pérez lo cuenta casi con orgullo de vecina: mujeres de la tercera edad sembrando su patio, mujeres criando cerdos y aves, mujeres ganaderas en vínculo con la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap), más de 1500 mujeres ya propietarias de tierra en la provincia. “Antes, usted decía un campesino, y las mujeres no estaban incorporadas; sin embargo, hoy crecen las mujeres propietarias de tierra”, afirma.

A esa presencia se suma un dato que conecta directamente con las alertas del propio estudio demográfico sobre seguridad alimentaria y economía de subsistencia: los diez municipios avileños superaron el compromiso de declarar 100 nuevos patios productivos cada uno de cara al aniversario de la FMC, hasta sumar más de 100 000 en todo el territorio. Han surgido, además, las primeras brigadas de mujeres carboneras, una alternativa nacida de la necesidad que ya empieza a mirarse como modelo.

Un empoderamiento con cifras políticas

El peso de la mujer avileña no se agota en el surco. El 80 por ciento de las presidencias y las vicepresidencias de las Asambleas Municipales del Poder Popular en la provincia están hoy en manos femeninas, y el 52,5 por ciento son diputadas del Parlamento cubano. La integración a la FMC alcanza el 97,96 por ciento, una cifra que la propia dirigente reconoce como el resultado más significativo del último año.

Pero el reto que señala el estudio demográfico —esa reserva laboral limitada por condiciones estructurales— encuentra eco en las propias palabras de Valcárcel Pérez cuando identifica la tarea pendiente: seguir incorporando a la vida laboral y organizativa a las mujeres que todavía permanecen en sus casas sin trabajar. Es, de algún modo, el mismo diagnóstico que hace años trazó el Cedem, en sus recomendaciones: fortalecer los servicios de cuidado a menores y ancianos, mejorar el transporte, respaldar con política concreta la capacidad social de trabajo que hoy representan las mujeres.

Este 21 de agosto, la provincia inauguró dos hogares de alimentación, primeros pasos de un plan que prevé crear 25 antes de que termine septiembre. En ellos, una mujer producirá alimentos a bajo precio para diez vecinos vulnerables de su comunidad, y se convertirá, de paso, en trabajadora por cuenta propia. Es la misma lógica que atraviesa todo el informe demográfico y toda la conversación con la secretaria de la FMC: la mujer avileña no solo sostiene el presente productivo del territorio, sino que es, según las proyecciones hasta 2030, la llave de su futuro.

Tomado de Invasor 

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