Quizás la travesura jamás pensada de Lizette Pérez Sánchez, sea la de entrar al Museo Provincial Coronel Simón Reyes Hernández una noche y pasearse descalza por sus salas, porque en sus 27 años de entrega profunda a ese oficio de museóloga y especialista principal ha vivido momentos inigualables, pero el respeto a ese lugar que “es como un santuario, como mi casa, mi remanso”, la lleva a rendirle una especie de culto que va más allá de su rol laboral.

“Pero no te niego que, como la soy la última en salir, me paso algún rato caminando por este suelo que he visto pulir y soportar tantas cosas. Hasta ciclones he pasado aquí, haciendo guardia y pernoctando en momentos de contingencia, cuando ha hecho falta dar el paso al frente y cuidar lo que es y no es de uno”.

Devenida avileña, Lizette tiene esa enorme cualidad de luchar por sus sueños, amar el terruño que le dio cobija y sostén para su familia, y continuar con el legado de quienes la hicieron mujer de estos tiempos. En especial, seguir las enseñanzas de su madre, que fue una luchadora clandestina antes del triunfo del 59, y quien le inculcó los más altos valores que un ser humano puede atesorar: la humanidad, el decoro y el apego a la responsabilidad.

“Sin mi madre, muchas cosas de las que he logrado no se hubiesen podido materializar. Ella ha sido mi guía”.

Y a sus 61 años, Lizette entiende que trabajar con todo el sentido de la responsabilidad no solo es cumplir con el rol social, sino, también, ir creando esa familia “otra” que uno escoge, forma, trata de cohesionar para lograr las metas y objetivos.

“Aquí somos esa gran familia que se preocupa por todos y cada uno. Aunque el personal fluctúe bastante, ¿en dónde no?, tratamos de estar lo más unidos posible. Y si alguno de los trabajadores va a hacer una gestión personal, tratan de ayudar los demás y hasta se brindan para acompañar, apoyar, dar consejos y cubrirnos, en los casos de más necesidad”.

Sigue esa máxima de que la perseverancia es la razón del éxito. Y manejar con claridad la planificación del día.

“El día a día mío es un constante pensar. Comienza cuando pongo la cabeza en la almohada, por la noche, con algo a lo que debo hallar solución. Y cuando despierto, con ese mismo pensamiento, pero casi ya resuelto, me voy preparando un plan de trabajo para irlo cumpliendo durante el día. Cuando llego al museo ya las cosas asumen su propio nivel, porque hay muchos imprevistos que van haciéndote poner cada cosa en su lugar e ir intercambiando, en su orden, las prioridades”.

“Muchos piensan que en un museo casi no se trabaja, pero no es así. Aquí la dinámica es muy fuerte. Es constante el contenido de trabajo. Es como un puesto de mando de muchas cosas. Hoy estamos preparando una exposición de artes visuales en nuestra sala transitoria; después seguimos enfrascados en la Jornada por la Cultura Cubana; preparamos la velada de entrega de los premios Ornofay; atendemos al público asistente; cumplimos con la programación cultural de esta institución, con 16 actividades al mes, donde no solo se atiende a los niños y jóvenes, sino, también, a las personas de la tercera de edad. Incluso, desde que se cambiara esa antigua práctica de que al museo solo se asiste, por esta otra más comunitaria de que el museo va a la comunidad, a los hogares de ancianos, escuelas y centros culturales, el trasiego es innegable”.

Licenciada en Marxismo e Historia en 1987, y con una maestría en Gestión Turística, Lizette cree que el mejor turismo es el nacional, aunque también considera que el aporte económico de la visita foránea ha sido importantísimo para la dirección provincial de Patrimonio.

Asimismo, sostiene que la mejor manera de hacer cumplir la política cultural del país es dar el ejemplo y llevar a la práctica los objetivos esenciales de un museo. Para ello, las visitas dirigidas, programadas y espontáneas, que deben gestarse a partir de una solicitud institucional o personal, también tienen que generarse desde la iniciativa de sus técnicos y especialistas. Y, para ello, la formación de públicos es esencial.

“Recuerdo una vez que le dimos una atención especializada a unos niños con su mamá, bien humildes, con los que tuvimos esa deferencia y le preparamos una relatoría del lugar y de cada sala, y ellos salieron con un brillito en los ojos y muy complacidos. Así nos ha pasado muchas veces, con otros usuarios, que buscan un tipo de conocimiento que no consiguen en libros o en otros lugares”.

Adaptada a los tiempos que corren, a la modernidad, y en medio de todas las dificultades, Lizette no está del todo satisfecha con lo logrado desde la museología.

“Quedan muchas lagunas en el camino. No hemos podido lograr algunos sueños como, por ejemplo, transformar la museografía avileña; hacer un museo interactivo y que la industria azucarera se viera reflejada aquí, porque la ciudad de Ciego de Ávila se debe a los bateyes azucareros y no tenemos una sala para reflejar esa historia tan rica”.

Pero esta institución ha logrado, por ejemplo, que algunos textos explicativos de nuestra historia sean llevados al sistema Braille, para el disfrute y el conocimiento de aquellos que no tienen acceso a ese tipo de información especializada.

Además, mantiene el vínculo mancomunado con las demás entidades del sistema de Cultura en el terruño. A ello se le debe, también, la realización de un área importante en la Feria Provincial del Libro, peñas con artistas artesanos, el encuentro de círculos de interés, la presencia de la Sociedad Cultural José Martí, y otras tantas acciones que la prestigian.

También hacen hasta lo imposible por que perdure la memoria histórica de la provincia, al archivar materiales, objetos, fotografías, desde la informatización institucional, “gracias al aporte material del gobierno provincial, al cedernos un escáner con el que podemos hacer digital todo ese tesoro histórico que, en algún momento, podría perderse para siempre”.

La vida de Lizette, como una trabajadora más del museo provincial, transcurre entre reuniones, encuentros de trabajo, salas expositivas, montajes, fotos y piezas, pero no la cambia por nada del mundo.

Tomado de Invasor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *