La recuperación de la emblemática terminal ferroviaria de Morón avanza con obras constructivas y acciones de conservación, destinadas a devolver la funcionalidad a uno de los inmuebles más representativos de la historia ferroviaria cubana. Preservarlo, constituye un compromiso con la memoria de la ciudad y el patrimonio nacional.
Ubicada en la avenida de Tarafa, la estación abrió, oficialmente, el 14 de julio de 1924, tras un proceso constructivo desarrollado entre 1923 y ese año.
Durante la primera mitad del siglo XX fue considerada la segunda terminal ferroviaria más grande e importante del país, solo superada por la Terminal Central de La Habana.
La edificación, destaca por su arquitectura ecléctica y neocolonial, con influencias del sur de Estados Unidos, carpintería de tradición francesa, detalles interiores art déco, vitrales y mármoles italianos. Estos valores le valieron el Premio Nacional de Conservación en 2010.
Colocación de madera preciosa en soleras, aleros y techo
Por su relevancia histórica y arquitectónica, las labores están a cargo de la mipyme de contrucciones Crisoby, de la hermana provincia de Camagüey, colectivo que no se limitan a rehabilitar los espacios. También buscan preservar elementos esenciales de la identidad del inmueble.
Juan Duniesky Montejo Moreno, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de ferrocarriles en la provincia, comunicó que, entre los trabajos concluidos, figuran la reparación de la cubierta, con una inversión superior a los 22 millones de pesos, y la reconstrucción del lucernario, estructura acristalada cuya ejecución superó los 15 millones de pesos.

Actualmente, se terminan dos baños en la planta baja, donde se realizan trabajos de enchape hasta una altura aproximada de dos metros. También, se preparan las labores de restauración de la carpintería de madera, incluidas las puertas y otros componentes exteriores, con la participación de especialistas de Patrimonio y artesanos.
Conservación del lucernario y vitrales
El proyecto incluye, además, la recuperación de los mármoles de las mesetas de las taquillas de venta de pasajes, así como la restauración de los bancos y de las carretillas utilizadas para trasladar equipajes. Todos forman parte del conjunto de elementos patrimoniales de la terminal.
Leosbany Romero, socio administrativo de la mipyme que asume la reparación civil del inmueble, declaró que, en las oficinas, aún quedan pendientes trabajos de carpintería interior y otras acciones constructivas, sujetas a los procedimientos de aprobación correspondientes.
La ejecución se supervisa mediante controles diarios y reuniones periódicas entre las entidades vinculadas al proyecto.
Enchapado y habilitación de baños para personas con movilidad limitada
Para la Unión de Ferrocarriles de Cuba, recuperar la instalación significa contribuir a la conservación de un inmueble de notable importancia histórica dentro de la infraestructura ferroviaria nacional.
También, permitirá mantener un espacio destinado al servicio de los pasajeros, sin menoscabar los valores arquitectónicos que hacen singular a la construcción.
Para los habitantes de Morón, la estación forma parte de una memoria compartida. Durante décadas, sus andenes y salones han sido escenario de viajes, despedidas, reencuentros e historias familiares. Por eso, conservarla va más allá de reparar paredes, techos y puertas: implica proteger un símbolo urbano ligado a la identidad local.
Aunque persisten dificultades asociadas a la disponibilidad de recursos y al ritmo de ejecución, las obras realizadas permiten avanzar en la recuperación progresiva del inmueble.
Concluir las etapas pendientes será decisivo para restablecer, plenamente, sus condiciones de funcionamiento y completar la restauración de sus componentes arquitectónicos.
Más de un siglo después de su inauguración, la terminal ferroviaria de Morón conserva su importancia para la ciudad y para la historia del transporte cubano.
Recuperarla ofrece la oportunidad de preservar ese legado y transmitirlo a las nuevas generaciones, como muestra del valor de los espacios donde, también, permanece viva la historia de un pueblo.
Tomado de Invasor