Con acciones dirigidas a promover la igualdad de género en los procesos de adaptación al cambio climático, a la par de la ejecución de tareas técnicas para reducir vulnerabilidades, el Proyecto Internacional Mi Costa se convierte en herramienta de transformación social en siete asentamientos y 24 municipios del litoral sur de Cuba.

La doctora en Ciencias Marta Rosa Muñoz Campos, coordinadora del Área de Medioambiente y Desarrollo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)-Programa Cuba, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que Mi Costa dispuso, desde sus inicios, en el 2021, de un Plan de Acción de Género.

Esa estrategia permite accionar contra las desigualdades durante la ejecución de soluciones de adaptación basadas en ecosistemas (AbE), agregó Muñoz Campos.

Este documento facilita la identificación de brechas y, en consecuencia, el diseño de un plan de acciones para suprimirlas, mientras se incentiva la igualdad de derechos y oportunidades.

Mi Costa, financiado por el Fondo Verde del Clima y el Gobierno cubano, rompe estereotipos de género al facilitar el acceso de las mujeres a empleos técnicos tradicionalmente masculinizados, como el manejo de viveros forestales, la restauración hidrológica y el monitoreo ambiental comunitario.

José Manuel Guzmán Menéndez, director nacional del proyecto, subrayó que estos propósitos se concretan mediante la participación equitativa en sistemas de monitoreo, el diseño inclusivo de productos de información climática y la integración de la perspectiva de género en la planificación territorial y el uso de los recursos naturales.

Durante 2025 jóvenes avileñas transitaron de la inactividad laboral a obreras en actividades forestales, al surgir nuevas fuentes de empleo; por los conocimientos y habilidades demostradas dos de estas resultaron promovidas a los puestos de Ordenadora Forestal y Jefa de la Brigada Silvícola de Júcaro.

Alejandro González Díaz, coordinador de Mi Costa en la provincia de Ciego de Ávila, precisó que las féminas son mayoría entre los formadores del Programa de Fortalecimiento y Creación de Capacidades para la Adaptación al Cambio Climático, a través del cual más de tres mil 500 han recibido entrenamiento sobre la AbE.

La inclusión de las mujeres en iniciativas de adaptación al cambio climático representa un acto de justicia social y resulta indispensable para lograr soluciones efectivas ante el reconocido como principal problema ambiental a nivel global.

Diversos estudios y organismos internacionales coinciden al señalar la participación femenina como garantía de un uso más sostenible de los recursos naturales y de la transmisión de valiosos conocimientos tradicionales para gestionar ecosistemas, además de asegurar que las estrategias de resiliencia respondan a necesidades reales de las comunidades.

Cuando las mujeres acceden a empleos, espacios de toma de decisiones y capacitaciones técnicas, se posicionan en mejores condiciones para enfrentar fenómenos extremos, fortalecen las economías locales y se sientan las bases para un desarrollo más inclusivo y sostenible, donde nadie quede vulnerable ante la crisis climática.

En respuesta al Plan de Estado Cubano para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida), el Proyecto Mi Costa aumenta la resiliencia costera a lo largo de mil 300 kilómetros del litoral sur de la isla, con beneficios directos para más de 1,3 millones de personas, de las cuales el 49 por ciento son mujeres.

Esta iniciativa aplica un enfoque interseccional para no dejar a nadie atrás, al reconocer que las vulnerabilidades se profundizan cuando el género se cruza con otras variables sociodemográficas, por tanto, sostiene que solo una adaptación inclusiva y capaz de valorar las particularidades podrá construir una resiliencia duradera y justa frente al mayor desafío ambiental de nuestro tiempo.

Tomado de ACN

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