La cuarta edición del evento reunió a 16 compañías, rindió homenaje a la danza callejera y a la folclorista Ada Mirta Cepeda, y reafirmó a la provincia como un bastión de la danza popular e inclusiva.
Fue un evento exigente, de esos en que el cuerpo pide agua pero el alma pide escenario. Así transcurrió la IV edición de “Danzar en casa”, una cita que se ha vuelto tradición en Ciego de Ávila y que este año tuvo un sabor especial: el de la resistencia, la inclusión y el arte del transformismo.

La gala inaugural en el Teatro Principal fue un derroche de talento, ritmo y danza. El Ballet Contemporáneo de Camagüey deslumbró con su majestuosidad.
Los talleres combinaron enseñanza y virtuosismo, mientras que el transformismo mostró la inclusión como bandera. El número final dejó a todos boquiabiertos: el maratón más largo en la historia del evento quedó espectacular. Cuerpos fundidos en movimiento, sin tregua ni reloj.

Otra mirada
Pero no todo fue luz en esta edición. A flor de piel estuvieron algunas limitaciones por falta de apoyo gubernamental, una queja recurrente de su gestora, Lupe Díaz Beracierto.
“Es muy triste que un evento como este no tenga otra mirada. Un evento internacional que sobresale a nivel de país. Pero aún así, seguiremos danzando”, declaró.

Con esta cuarta edición, “Danzar en casa” reafirma a Ciego de Ávila como un punto de encuentro para la danza popular, la memoria folclórica y la creación colectiva sin exclusiones.
La quinta edición estará dedicada al municipio de Baraguá, rico en tradición cultural única en la isla por su herencia viva de los inmigrantes jamaicanos y antillanos que llegaron a trabajar en la industria azucarera durante el siglo XX.

Con bailes como “La Cinta”, juegos de cricket y una rica gastronomía, conforma un tesoro etnográfico que distingue a Baraguá como un bastión de tradición y cultura. Por tanto, la quinta edición y el aniversario cerrado de este evento merecen más empatía para que esté a la altura de su sello.
