• Lejos de récords y proezas como años atrás, pero alternativas y soluciones reaniman a la Empresa Avícola de Ciego de Ávila

Las gallinas de oro, como les llamaban a las de Ciego de Ávila, líderes nacionales en el indicador huevo por ave, más eficientes en la conversión del pienso en producción terminada y de una salud impecable, empezaron a perder su glamour en 2021.

Arribaba también ese año el Ordenamiento Monetario (OM) a las instalaciones de la avileña Empresa Avícola, experiencia desafortunada por su mal diseño para no pocos colectivos laborales cubanos; por cierto, hasta los más eficaces involucionaron.

Tan empeñada en organizar las finanzas del país estaba esa tarea, que se le retiró el habitual subsidio equivalente a 500 pesos por millar de huevos producidos, cuando también crecieron las tarifas de todos los insumos y quedó en desventaja el nutritivo producto por su elevado costo de producción.

Luego se repuso el subsidio, pero con el propósito de disminuir las pérdidas económicas con ayuda del presupuesto del Estado y así evitar la desaparición de ramas tan esenciales como la avicultura.

Con absoluta razón trabajadores del sector la califican de triste realidad por su impacto negativo que le dejó como herencia a la entidad avileña 35 millones de pesos de pérdidas económicas transcurridos los primeros 365 días del O M.

Debido a que el país no pudo garantizar la importación de pienso, los gastos por muertes de animales sobrepasaron los 42 millones 400 mil pesos en el territorio avileño.

Sufrieron más las aves de color blanco, especializadas en la creación y puesta del cascarón, porque padecieron ayunos por la demora del pienso trasladado desde la industria en Cienfuegos, nutriente que en ocasiones fue un cereal o una premezcla, por falta de las materias primas.

Por otro lado, mientras la avícola de Ciego se alimentaba de créditos bancarios para cotizar el alimento, los insumos y el pago a los proveedores, contaba con clientes morosos en saldar deudas. Así fue heredando una economía cascada como el huevo roto.

Las soluciones salvadoras

Cuando la empresa más capaz ya no resistía a cómo le vendían la materia prima, el pienso y el costo del huevo, asomó la primera alternativa salvadora a varias de sus UEB.

Un mejor clima comenzó a notarse desde finales del 2024 con la implementación de la producción cooperada: Los avicultores habituales continuaron el manejo de ese tipo de masa ganadera y productores agropecuarios privados financiaron la importación de pienso, a estos últimos les correspondió quedarse con el 70 por ciento de la producción y el 30 a la Empresa Avícola para asegurar la distribución del alimento solo a los organismos priorizados incluidos en el programa del consumo social.

Recientemente afloró otra solución que consistió en la recuperación y puesta en marcha de la planta de incubación y el centro reproductor, pertenecientes a la UEB Pina 2, los cuales estuvieron inactivos en los últimos años.

Luego de 21 días de calor en las máquinas incubadoras a unas 11 mil 900 posturas, comenzaron las entregas de pollitos de un día de nacidos a diferentes actores económicos para el programa de engorde, gracias a la dedicación del personal, el equipamiento técnico que garantiza el 90 por ciento de nacimiento de los huevos y la instalación de paneles solares con baterías que aseguran la vitalidad del proceso productivo.

Si antes el colectivo en cuestión era líder nacional en el movimiento político productivo Por la Ruta del Millón, acostumbraba a establecer récords de producción y realizar proezas como la de levantar siete unidades de ponedoras que el huracán Irma lanzó sus naves al suelo en 2017, hoy el gran desafío es seguir reanimándose con su propio capital para que la reaparición del huevo en la mesa del cubano, con la acción derivada de la gestión productora de actores económicos estatales, no siga estando tan distante como hoy, al cantío de la avicultura.

Tomado de Radio Surco 

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