Más de 1990 estudiantes conforman la matrícula de pregrado y 539 la de posgrado en la Universidad de Ciencias Médicas de Ciego de Ávila. La cifra se dio a conocer en el acto de inicio de curso, que contó con la presencia del Director Provincial de Salud, Kesnel Lima.
Hace menos de dos meses, esta casa de altos estudios graduó a 373 nuevos profesionales en Medicina, Estomatología, Enfermería y Tecnologías de la Salud, así como en las especialidades de Técnico Superior y Técnico Medio.
Ellos no son simplemente egresados; son la respuesta concreta a las necesidades de un sistema de salud que requiere manos preparadas, éticas y comprometidas. Cada uno de estos jóvenes comienza hoy su vida profesional con la enorme responsabilidad de cuidar vidas.
Pero el ciclo no se detiene. Al mismo tiempo, más de 450 nuevos estudiantes ingresan a las aulas de esta institución médica, demostrando que la vocación por la salud sigue viva y vigente en las nuevas generaciones.
Según informó Judith Hernández, Directora de Trabajo Educativo y Extensión Universitaria, el curso 2026-2027 trae consigo una ampliación significativa de la oferta académica, con la apertura de carreras estratégicas como Óptica y Optometría, Terapia Física y Rehabilitación y Logofonoaudiología.
Esta ampliación responde a una necesidad real y creciente: la población envejece, las enfermedades crónicas aumentan y se requieren especialistas que no solo curen, sino que rehabiliten, prevengan y mejoren la calidad de vida.
La importancia de estudiar hoy estas carreras radica en que el profesional de la salud ya no es solo el médico de cabecera; es el terapeuta que devuelve la movilidad al paciente accidentado, el especialista que permite ver con claridad al adulto mayor o el logopeda que devuelve la voz y la esperanza a quien perdió la capacidad de comunicarse.
Además, estos profesionales extienden su proceso formativo a las comunidades, llevando el conocimiento y la prevención hasta los territorios.
Optar por una carrera de las Ciencias Médicas es aprender a escuchar, a observar y a servir. Es entender que cada paciente es una historia y cada alta médica, una victoria compartida.